domingo, 17 de noviembre de 2019

Pere calders: CRÒNIQUES DE LA VERITAT OCULTA

Creo que me lo encontré,
hace muchos años, en una casa
de empeños de Valencia.
Cròniques de la veritat oculta (1955, premio Víctor Català del año anterior), es un libro de cuentos y relatos que Pere Calders publicó durante su exilio mexicano. Un desopilante libro de cuentos, si me preguntan, de esos que, en leyéndolo, te hacen ridere da solo como uno scemo mientras viajás en metro.

¿Cuánto hacía que no leía un libro de cuentos? Creo que bastante. Agarré éste por un tema de economía, necesitaba seguir leyendo cosas en catalán para mi preparación del C2 de la JQCV, y quería poder empezar y acabar algo cada vez que me sentara a leerlo. Un libro de cuentos, además, me parecía más certero que un poemario, habida cuenta de que la que se me venía encima era la parte escrita, para la cual no me interesaba empaparme en fiorituras, sinónimos e hipérbatons (si a Machado le pareció bien, por mí estupendo).

O sea. Los cuentos funcionan. Los remates, a veces, se quedan en agua de borrajas, y eso es perdonable si uno hace un esfuerzo por convencerse a uno mismo que acaba de leer un relato en vez de un cuento, pero bueno, así están las cosas. Son cuentos relatos que ganan por puntos, no por KO. El dominio de la lengua es exquisito, y la comicidad es un regalo para la vista.

Ahora bien, dejando de lado todo eso del placer del texto, uno está leyendo un libro editado en 1955, es decir, un período durísimo de la posguerra de exterminio franquista. Y en los cuentos hay no pocas veces que el autor se ríe, y de una forma que te la voglio dire, de los conflictos sociales, casi casi como si fuera un realista posmoderno de esos. Complicado, ¿verdad? Y cómo puede reírse de estas cosas escribiendo cuando escribe y siendo de donde es, nos preguntamos a punto de sacar colmillos y dientes. Entonces nos fijamos, y resulta que el tipo peleó para el bando decente (el republicano) durante la Guerra Civil, y tuvo que exiliarse en México porque en España gobernaban los cerdos franquistas. Muy complicado. Muy complicado de leer y de pensar, este cóctel. Pero si el tipo se jugó las pelotas contra los franquistas de mierda, un respeto, sus razones habrá tenido para reírse de lo que se reía, que lo juzgue otro si le da el cuero. Yo no indago más.

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