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sábado, 30 de agosto de 2025

Stephanie Land: MAID

Lo compré en Amazon o Iberlibro.

Maid
salió en los EEUU en 2019, es la autobiografía novelada de Stephanie Land, que cuenta su supervivencia en condiciones socioeconómicas terribles. Cría a su hija sin apoyo familiar, cuando no franco boicot; trabaja, destrozando su salud física y mental, como empleada doméstica por un sueldo ridículo; depende de ayudas del gobierno para no caer en la absoluta indigencia.

La novela muestra muy bien lo que es estar solo cuando se es pobre. Los sujetos sujetados que la juzgan cuando paga en el supermercado con talones de comida tiene bien aprendido cómo comportarse y qué decir, que siempre es lo mismo: un "De nada" asqueroso y autocomplaciente, diseñado para hundir moralmente a quien lo escucha y para anular la empatía del agresor, que puede incluso pertenecer, perfectamente, a la misma clase social que la agredida, pero da igual, toda vez que el generoso agresor está alienado. 

La protagonista nunca sabe cómo actuar o qué responder ante la criminalización de su pobreza, y eso es porque está sola. No milita en un partido político ni en un sindicato, no tiene redes que la ayuden a enfrentar con éxito el argumentario reaccionario, y está a merced de las bestias adiestradas como perros de pelea que la obligan a ser cómplice de su propia opresión. 

Al final, la salida individual. El universo conspira, consigue cumplir su deseo de ser escritora, saliendo de la pobreza en ello, y Maid acaba prácticamente convertirda en una novela de la no-ideología.




jueves, 20 de junio de 2024

Philip K. Dick: Do androids dream of electric sheep?

No recuerdo cómo lo conseguí
La primera ve que leí esta novela tendría más de 15 y menos de 20, en español, y ahora, a los 50, la acabo de leer en inglés. Cómo funciona la memoria, me acordaba de tantísimas cosas apenas vueltas a leerlas. La tortura de la araña, el sapo eléctrico, la estupidez de los brillantes androides, etcétera.

Después de esta novela leí, creo que completa, El hombre del castillo, y ahí sí que casi no me enteré de nada. Y eso, si no me acuerdo mal, y si dejo de lado las adaptaciones para las pantallas, es lo último que hice con Dick, hasta hoy.

Creo que Do androids es una buena lectura antes o después de The Road y, quizás, de Leave the world behind, que todavía no leí, pero le tengo muchas ganas a pesar de la banda sonora for dummies de la adaptación de Netflix. Novelas en las que hay un apocalipsis y un estado de cosas nunca terminados de explicar, todo muy angustioso e irreparable. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Cormac McCarthy: LA CARRETERA

Lo leí simultáneamente

en inglés (Iberlibro)

y catalán (Todocolección).


Hace unos días terminé de leer The Road, de Cormac McCarthy. En un futuro postapocalíptico cubierto de cenizas y en el que solamente un puñado de seres humanos parecen haber sobrevivido sobre la faz de la Tierra a un acto de guerra que destruyó completamente la vida animal y vegetal, un padre y su hijo emprenden una larga marcha desde una zona fría de Norteamérica a alguna otra de clima más templado, y en la que pueda ser más fácil que este último pueda sobrevivir.

La novela está construida por fragmentos más o menos cortitos, a veces de un solo párrafo, separados por una línea en blanco. La historia se cuenta de manera más o menos lineal. Las pocas analepsis que hay sirven para completar el cuadro familiar, a la vez que muestran el porqué de la desaparición de la madre. Las pocas conversaciones que aparecen tienen la particularidad de que podrían ser, en muchos casos, intercambios dulces y afables o, al contrario, hostiles o ambivalentes. El padre y el hijo son dos seres humanos llevados al límite, ambos están traumatizados de todas las formas posibles por el desastre, físicamente destrozados y queriendo, todavía, vivir de acuerdo a unos valores propios que cada elemento y situación que los rodea pone a prueba. 

A mí la forma en que está escrita la novela me gusta. Así, más o menos, escribí mi última novela en español y la que estoy escribiendo en catalán, aunque mis fragmentos son más grandes. Me alivia ver que la forma en que estructuro mis textos no es absolutamente solitaria, porque me cuesta escribir de otra forma.

Mucha cosa críptica al modo de Hemingway o Carver, y mucha reminiscencia griega, me parece a mí. En un momento se cruzan con un viejo esquelético, y el protagonista acaba preguntándose si no será un dios que quiere poner a prueba su afabilidad con los mendicantes, y me sonó completamente a La Odisea que estoy releyendo, ahora en la maravillosa traducción de Emily Wilson.

martes, 11 de julio de 2023

Leyendo otra vez No country for old men

Iberlibro y Todocolección, respectivamente.

Acabo de volver a leer No country for old men, ahora simultaneándolo con una versión en castellano, porque me hacía falta, la verdad, después de aprobar raspando el primero de C1 de inglés este año.

Me resulta de lo más gratificante este tipo de lecturas a dos lenguas. Tengo conmigo, también, The Road, que leeré junto a una traducción al catalán que me salió casi regalada en TodoColección.

A vueltas con la culpa

Es difícil no empatizar y simpatizar con Ed Tom Bell, el sheriff. Y eso es precisamente el motivo por el cual cuesta tanto aceptar que no lo hace nada bien. Si su trabajo es proteger y servir, o como se diga en Texas, su nula predisposición por entablar una real colaboración profesional con otros policías es clave para comprender por qué deja que se le escape Moss de las manos el tiempo suficiente para que acaben liquidándolo. Porque el agente de la DEA está desesperado por colaborar con él, que funcione una sinergia en la que la DEA pone la formación y los recursos, y el sheriff el conocimiento del terreno y las personas. Pero eso nunca sucede, porque Ed Tom Bell agota su buena predisposición en saludarlo, y después lo evita sistemáticamente.

El sheriff es un personaje atormentado por la culpa, nos enteramos sobre el final de la novela. Siente que ha vivido una vida prestada después de escapar, deshonrosamente según él, de una muerte segura en un enfrentamiento durante la guerra, en Europa. Para más inri, siente que esa vida prestada es una mentira, porque lo condecoraron por ello.

Y lo curioso del caso es que Bell, aunque siente el peso de la derrota en lo que respecta a proteger a Moss y Carla Jean, su esposa, nunca es consciente de que él es responsable en parte de ello, por su mal trabajo policial. Es más o menos lo mismo que pasa con el guarda de la frontera, que decide seguir su instinto y dejarse de protocolos, y deja cruzar a Moss cuando, simplemente siguiendo un procedimiento, al atraparlo podría haberlo salvado.

sábado, 20 de mayo de 2023

Hillary Jordan: MUDBOUND


¿Todavía la gente se pregunta qué es mejor, si el libro o la película? No sé. Me parecía una pregunta absurda, pero después de ver el pedazo de película que se mandaron en Netflix hace unos años, la adaptación tan buena, me dije que tenía que leer el libro, quién sabe si preguntarme si era mejor una o el otro, y al final me compré la novela en Iberlibro. 

Dos familias, una blanca, otra negra, los primeros propietarios de una granja en Mississippi, los segundos arrendatarios o algo así, casi siervos feudales. Varios de los tipos, veteranos de distintas guerras. Un triángulo amoroso muy bien resuelto. Y el odio, el amor, los traumas, el miedo y el horror.

La autora deja que sean los protagonistas quienes cuentes sus propias historias, y esto pasa capítulo a capítulo, siempre alternando el narrador. Lo que cuentan unos, quizás después lo cuentan otros; y lo que se dejan sin contar, también. 

Los personajes de la novela son algo más complejos que los de la película, especialmente el de Jamie, hermano del dueño de la granja, quien viene de haber luchado en la segunda guerra mundial, está bastante destrozado, y no es tan fácil empatizar con él como efectivamente pasa en la película, me parece a mí. No sé si es que la autora fue más valiente que sus adaptadores (ella formó parte del equipo que redactó el guion), o es que en el cine no se podía, pero Jamie es más oscuro y complejo leyendo sus aventuras, que no viéndolas en la pantalla. Otro tanto, parecido, pasa con Pappy, el abuelo blanco. Es imposible empatizar con él, pero entre páginas es un tipo mucho más real que el que aparece bajo demanda. La complejidad de sus sentimientos, algunos encontrados, no aparece en la versión de Netflix, y casi tampoco el fascinante amor-odio que siente por su hijo menor, al que se parece y no se parece de forma magistral. Me pregunto si alguna vez se le ocurrió a la escritora permitir a Pappy que narrara algún capítulo con su propia voz. 

La familia negra tiene, también, un veterano entre sus miembros, Ronsel, el hijo de de Florence y Hap. Ha luchado también contra los nazis, siendo parte de la tripulación de un tanque. Entabla cierta amistad con Jamie, basada en el alcohol y los traumas compartidos, y es el que más sufre en toda la historia, porque le estalla en la cara el odio racial de los estadounidenses. Sus padres, a su manera, y sin dejar de ser lo que se llama personajes planos, acaban siendo los gigantes morales de la novela. Quizás Hap tiene una última vuelta de tuerca al final que lo complejiza un poco, en el sentido de que no es gracias a eso no acaba convertido en la caricatura de un santo, pero puede que sean ideas mías.

Mudbound jamás hubiera sido contada, así, hace unos años, me parece a mí. Tendré que leer cosas como Matar a un ruiseñor, para comparar. 

Leí con desesperación este libro, me atrapó totalmente.

viernes, 19 de mayo de 2023

Jerome David Salinger: The Catcher in the Rye

Creo que lo compré en Iberlibro.

Mi hijo me dice que yo esta novela ya la había leído y le había dicho que no valía la pena, pero yo estoy seguro de que acabo de leerla por primera vez, en mi edición de Penguin que se vanagloria, contratapa mediante, de que es la primera que se ha editado (o han editado ellos) en Inglaterra, o Gran Bretaña, o Reino Unido, o como sea o se diga, respetando la edición estadounidense. 

Disfruté mucho leyendo este libro en inglés, C1 en curso mediante. El protagonista, ambivalente, hace todo lo posible tanto para que no empaticemos con él como para que lo hagamos, y al final es agotador. Es la historia del hijo de un abogado neoyorquino, contada por él mismo, que narra, más o menos, los días posteriores a la última expulsión que ha sufrido de un colegio por su mal desempeño académico. En fin, podría convertirse en un Froilán, el muchacho, y no lo hace, por lo que tampoco es para que cueste tanto empatizar con sus desventuras.

El texto está lleno de esos paralelismos que hacen las delicias de los críticos, me parece a mí. Con tanta York Notes, SparkNotes o CliffsNotes que pululan por ahí, imagino, no soy original si señalo que parece que las vueltas a la calesita de la hermana del protagonista sobre el final son un paralelismo del deambular del mismo prota después de salir del colegio, dar vueltas para no llegar a ningún lado o al mismo sitio. En fin, cosas así me parece que hay varias. Las dos conversaciones con profesores son un ejemplo de ello, también.

¿Es una novela de aprendizaje, The Catcher in the Rye? No sé. ¿Aprendió algo? ¿Maduró a lo bestia? Es claro que está a punto de fastidiarse la vida y se salva. O sea, en definitiva, no suelta la mano a la vida de privilegio que lo espera. ¿Eso es aprender algo, ser el orgullo de cualquier Alquimista, de cualquier Zaratustra, de cualquier Demián? Bueno, no tanto. El protagonista empieza no sabiendo lo que quiere, pero queriendo ya, y después se da cuenta de que no tiene que ser ya. 

Es un narrador en primera persona que se las ingenia para que no quede claro, en general, por qué hace lo que hace, a pesar de que está todo el tiempo opinando sobre todo y sobre todos. Pero la historia va avanzando, y se las ingenia para seguir sorprendiéndonos de sus reacciones. 

¿Cómo se puede traducir el título de esta novela al español? Ni idea.

¿Me gustó leer esta novela? Sí, mucho. Además, me sirvió para incorporar vocabulario inglés, y Dios sabe que lo necesito si quiero aprobar la PUC que se avecina.


domingo, 21 de agosto de 2022

Angela Davis: MUJERES, RAZA Y CLASE

Este no me lo compré ni lo leí en inglés.

Desde hace un tiempo,

y con el fin de gastar menos dinero en libros,

estoy asociado a la asociación o lo

que sea llamada "Amics i Antics Alumnes de la Universitat de València",

y tengo acceso a las bibliotecas de la Universitat de València.

De todos modos,

imagino que en algún momento no podré resistir

el impulso de comprarlo en inglés.


Mujeres, raza y clase es un ensayo magnífico. Está escrito por Angela Davis, una activista estadounidense que fue cancelada por Ronald Reagan por sus ideas políticas (así funciona en el mundo real la cultura de la cancelación del mundo real: es cuando un hijo de puta de derecha le jode la vida a una persona normal por ser buena gente). 

El libro de Angela Davis hace un repaso histórico, bajo un punto de vista comunista, del racismo, el machismo y el clasismo en Gringolandia. Su estilo es ameno y contundente, es una suerte poder haberlo leído porque, entre otras cosas, al describir cómo funcionaban las cosas en el pasado muestra cómo siguen funcionando en el presente. 

La obra está dividida en varios capítulos, que van tratando, de forma muy documentada, las luchas, los silencios, los errores y las complicidades que permitieron o combatieron la opresión en los Estados Unidos. 
Algo fascinante del trabajo de Angela Davis es que nunca pierde la perspectiva, ni siquiera cuando tiene que lidiar con el activismo de feministas que tienen mucha razón por un lado (las que militaban por el voto femenino) pero estaban muy equivocadas, para decirlo suavemente, por el otro (no querían que los negros pudieran votar). Por supuesto que no es ni neutral ni contemporizadora, juzga pero no condena, digamos, y no le quita el carnet a nadie. 
Angela Davis, creo, es un exponente fundamental o fundador de lo que viene siendo llamado "feminismo interseccional", es decir, de un tipo de feminismo que intenta quitarse anteojeras ante las peculiaridades raciales y de origen (todo el mundo tiene anteojeras, es obvio). Si no recuerdo mal, la primera referencia a su obra la recibí escuchando el podcast Sulla Razza


miércoles, 19 de mayo de 2021

Raymond Carver: ¿QUIERES HACER EL FAVOR DE CALLARTE, POR FAVOR? ¿WILL YOU PLEASE BE QUIET, PLEASE?

El de la izquierda me lo compré en IberLibro.

El de la derecha, en todocolección.

Bastante baratitos, los dos,

y eso que la edición en inglés

me la enviaron de Inglaterra,

Reino Unido, Gran Bretaña

o como mierda se llame.


Entiendo perfectamente por qué eligió o le eligieron a Carver el título del último cuento para esta colección, el primero que publicó. Es la historia de una pareja y de una infidelidad pasada de la mujer, lo que desencadena una especie de drama que, imaginamos, siempre ha estado latente. Pero es también un mecanismo de relojería que hace funcionar innumerables pares de elementos que se repiten primero como tragedia y después como comedia, como quien dice, y que seguramente hacen las delicias de los que tienen la paciencia de ponerse a enumerarlos para publicar sus listados previa revisión por pares o no. 


El cuento empieza, más o menos, con la mujer sacando, sin que venga mucho a cuento, un incidente pasado hace varios años, cuando en una noche de borrachera ella se queda a solas con un amigo de la pareja, un hito en la historia de la pareja que, como Cthulhu, no está muerto y enterrado en el olvido porque podía yacer eternamente. La mujer saca el tema, dice que no pasa nada, y después de varios tiras y afloja en los que ambos quieren pero no quieren acaba largándolo todo, aparentemente. O sea sí, que había tenido sexo esa noche con el amigo de la pareja. Queda algún detalle escabroso por resolver, y seguramente hay por ahí toneladas de estudiosos que han publicado que efectivamente pasó esto o lo otro o todo lo contrario, pero en realidad no se puede saber.

El tipo se larga de la casa, se emborracha, vive varias aventuras a cual más patéticas, y vuelve a casa derrotado y masticando epifanías. Durante su peregrinar, se ha cruzado con mujeres que dicen cosas, y cada una de ellas son un juego de espejos con lo que le ha contado su mujer. Una mujer, en la barra de un bar, anuncia que va a haber problemas; otra mujer, conversando con un tipo que la acompaña, le dice que no, que se equivoca, que no ha comprendido realmente. Y así todo el tiempo, con muchas cosas. Evidentemente, es un cuento trabajado al detalle, una animalada como las que hacía Cortázar cuando escribía cosas como "Satarsa", por ejemplo.

"¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?" es desolador, como tantos cuentos de Carver. Asistimos a la destrucción del protagonista y a su la vida continúa, después de momentos de felicidad absolutos que no eran más que ilusiones. Carver no tiene piedad, y yo sigo leyéndolo.

domingo, 24 de enero de 2021

Raymond Carver: "FAT"

Me lo compré muy

barato en IberLibro.


"Fat" ("El gordo", en la versión castellana) es el primer cuento del primer libro de cuentos de Carver, Will you please be quiet, please? (¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?). Voy a hacer un montón de espoileres, escribiendo esto.

Yo ya me compré todos los libros de cuentos de Carver, si no me equivoco. Por tener, tengo Beginners y también What We Talk About When We Talk About Love, que es lo mismo pero más cortito. Y sí, me equivoco, porque me falta Furious Seasons and other stories, que me parece que es un recopilatorio y ya está.

En español sólo tengo Vidas cruzadas y De qué hablamos cuando hablamos de amor. Pero acabaré teniéndolos todos en español o italiano, a saber, que también me sirve eso para matar dos pájaros de un tiro. Lástima que cueste tanto comprar libros de segunda mano en italiano a buen precio, viviendo fuera de Italia.

A "Fat" lo leí dos o tres veces en inglés y otras tantas en español, de una versión en línea de esas, porque hasta ahora no tengo la versión traducida, que caerá.

Los protagonistas, una moza y un cliente terriblemente gordo. La moza lo atiende con mucha dulzura y solicitud. El tipo come de forma desaforada y es muy agradecido y educado. 

Los compañeros de trabajo de la moza se dan cuenta del trato especial que está recibiendo el tipo, y se burlan un poco tanto del tipo, sin que éste se entere, como de la moza, en este caso sí, en la cara. La moza se lo toma con calma y defiende al tipo, pero sin perder los nervios ni nada parecido.

Cuando llega a casa, a la hora de acostarse, deja que el marido se la coja sin pensar demasiado en ello ni tener ganas. Se imagina a sí misma muy gorda y a su marido insignificante encima suya, y después se convence de que su vida va a cambiar.

Y sí, la mujer está atrapada en su propia vida, como antes el cliente le dijo que estaba atrapado en la suya, mientras comía, porque no tenía opción de dejar de hacerlo. Y sí, también, la mujer fantasea con que convertirse en una versión aún más desaforada de su cliente gordo es una forma de escapar de su propia vida. "Lo que para unos es basura (la propia gordura), para otros es un tesoro (ser fantásticamente gordo)". 

Yo tengo un prejuicio absurdo, aunque muy mío, y es que para ser un gran cuentista del siglo XX es imprescindible ser argentino. Bueno, Carver es un gran cuentista del siglo XX, también, contra todo pronóstico.

PD) Si querés apoyarme económicamente, podés hacerlo en Patreon.


Versión en inglés:


'Fat' is the first short story of the first short stories book by Carver, Will you please be quiet, please? I'm going to spoil it in writing it.


I have bought every single short story book by Carver, if I'm not wrong. To give one example, I have Beginners, but I also have What We Talk About When We Talk About Love, which is the same thing only shorten. But yes, I was wrong, because I've not bought Furious Seasons and other stories, which looks to me just a compilation.


Translated in Spanish, I only have Vidas cruzadas and De qué hablamos cuando hablamos de amor. But in the end I'll bougth all of them in Spanish or Italian, who knows, because it's great to kill two birds with one stone. It's a shame that buying cheap second hand books in Italian is not easy when you don't live in Italy.


I've read 'Fat' two or three times in English and as many in Spanish, from an online version, because I didn't bought the Spanish version yet, but I will.


The main characters, a waitress and an incredibly fat customer. The waitress served him with sweetness and gentleness. The customer eats with incredible appetite, and is always so grateful and so polite.


The waitress' co-workers realize her special consideration and make fun of the customer, without him knowing, and also of the waitress, in this case right to her face. The waitress doesn't pay attention of this and defends the customer, and she never loses her temper or anything like that.


When the waitress comes home, at bedtime, she lets her husband fuck her without ever thinking about it. She could see herself being very, very fat and her husband shrunk over her. And eventually she is convinced that her life will change.


And yes, the woman is trapped in her own life. Just as the customer, who told her that he was trapped in his own life, while eating, because he had no option but to continue eating in such a way.


And yes, indeed, the woman fantasizes about becoming a fatter version of the fat customer as a way of escaping her own life: 'one man's trash (his obesity) is another's treasure (being fantastically fat)”.


I have an absurd prejudice, but a very own mine, it's believing you must be Argentine in order to be a great short story writer of the 20th Century. Well, Carver is a great short story writer of the 20th Century, as well. Against all odds...

En italiano:


“Fat” (“Grasso, nella traduzione italiana) é il primo racconto del libro di racconti di Carver, Will you please be quiet, please? (Vuoi star zitta, per favore?). Farò un sacco di spoiler, scrivendo questo.


Mi ho comprato già tutti i libri di racconti di Carver, se non sbaglio. Ho in libreria, ad essempio, Begginers e What We Talk About When We Talk About Love, che è la stessa cosa, solo più piccola. E sì, sbaglio, perché mi manca Furious Seasons and other stories, che sembra sia una raccolta e basta.


In spagnolo ho soltanto Vidas cruzadas e De qué hablamos cuando hablamos de amor. Ma, prima o poi, finirò a tenerli tutti con me, sia in spagnolo, sia in italiano, chi lo sa, che in questo modo si può prendere due piccioni con una fava. Peccato che sia così difficile comprare libri di seconda mano in italiano a buon mercato, se vivi fuori dall'Italia.


Ho letto “Fat” due o tre volte in inglese, altre tante in spagnolo e una in italiano, in versione online perché ancora non ho comprato il libro tradotto, che arriverà.


I protagonisti, una cameriera e un cliente terribilmente grasso. La cameriera serve il cliente con molta gentilezza, è molto sollecita con lui, chi mangia in modo pantagruelico, ed è sempre gradito ed educato.


I compagni di lavoro della cameriera si rendono conto della considerazione speciale di cui si sta godendo l'uomo, e lo prendono in giro alle spalle, ma anche prendono in giro in faccia alla cameriera. Lei, nonostante ciò, non perde la calma, difende il suo cliente pero senza lasciarsi andare o niente del genere.


Quando torna a casa, al momento di andare a letto, lascia che il marito la scopi senza pensarci troppo ne averne la voglia. Immagina a se stesa molto, molto grossa e a suo marito insignificante sopra di lei, e dopo convince a se stessa che tutto cambierà.


E sì, la donna è intrappolata nella sua vita, come prima le ha detto il cliente, mentre mangiava, dicendo che lui era intrappolato nella sua vita, perché non poteva cambiare ciò che era. E pure sì, la donna fantastica di trasformarsi in una versione ancora più smisurata del suo cliente grasso come un mezzo per fuggire della sua vita. Ciò che per qualcuno è immondizia (la propria obesità) per qualcun altro è un tesoro (essere incredibilmente grasso).


Ho un assurdo pregiudizio molto caro per me, cioè che uno deve essere argentino se vuole diventare un grande scrittore di racconti del Novecento. E beh, dai, Carver è un grande scrittore di racconti del Novecento. Contro ogni probabilità...


Català:


“Fat” (“El gros”, si estiguera traduït al català, que em sembla que no), és el primer conte del primer llibre de contes de Carver, Will you please be quiet, please? (Podries per favor callar?). Faré una pila d'espòilers escrivint açò.

Jo ja he comprat tots els llibres de contes de Carver, si no m'enganye. Per haver-hi, en tinc Beginners i també What we talk about when we talk about love, el qual és el mateix però més curtet. I sí, m'enganye, perquè em falta Furios seasons and other stories, el qual sembla que és un recopilatori i ja.

En castellà només tinc Vidas cruzadas i De qué hablamos cuando hablamos de amor. Però acabaré tenint tots en castellà o italià, qui sap, que això també serveix per a matar dos pardals d'un tret. Llàstima que coste tant comprar llibres de segona mà en italià a bon preu, si vius fora d'Itàlia.

Vaig llegir “Fat” dues o tres voltes en anglés i castellà, i una en italià, de versions en línia perquè encara no tinc la versió traduïda, que caurà.

Els protagonistes, una cambrera i un client terriblement gros. La cambrera, sol·lícita, l'atén amb molta dolçor. El tipus menja de forma desmesurada i és molt agraït i educat.

Els companys de la cambrera cauen en compte del tractament especial que està rebent el tipus, i es burlen un poc tant d'ell, sense que se n'adone, i també de la cambrera, en aquest cas sí, en tota la seua cara. La cambrera, però, s'ho pren amb calma i defensa el tipus, però sense perdre els nervis ni res.

Quan arriba a casa, a l'hora d'anar al llit, deixa que el marit la folle sense pensar-hi massa ni tindre'n ganes. Imagina que és molt grossa i que el seu home és insignificant al damunt d'ella, i després es convenç que tot canviarà.

I sí, la dona està atrapada en la seua vida, com abans el tipus el va dir que ell estava atrapat en la seua, mentre menjava, perquè no tenia opció de deixar de fer-ho. I sí, també, la dona fantasieja que convertint-se en una versió encara més desmesurada que el client gros seria una forma d'escapar de la seua pròpia vida. “Les teues escombraries (la teua grassor) poden ser el meu tresor (ser fantàsticament gros)”.

Jo tinc un prejudici absurd, però molt meu, el qual és que per a ser un gran contista del segle XX cal ser argentí. Bé, tot i que semble increïble, Carver és també, un gran contista del segle XX.





viernes, 31 de julio de 2020

Ernest Hemingway: CUENTOS

Lo saqué de la biblioteca.
Supongo que acabaré comprándomelo
de segunda mano. En todo caso,
estoy esperando que me llegue
una edición en inglés que me compré
hace unos días en iberLibro
a un precio ridículo.



"Disfrutarás de esos relatos cálidos, sencillos, americanos (sic), fragmentos de la vida real que ocurren en plena naturaleza, en edificios abarrotados o en cómodas casas, y por debajo de todos ellos transcurre un saludable sentido del humor" se puede leer en "Relato banal", uno de los cuentos que conforman la antología preparada por el propio Hemingway. Algo de eso hay, en Cuentos.

Novelas de Hemingway ya leí dos, si mal no recuerdo. El viejo y el mar y Por quién doblan las campanas. La primera la leí con un libro en la mano un par de veces, si no recuerdo mal, y la escuché una y otra vez en inglés y en italiano mientras iba al gimnasio. La segunda, que me quedó bastante grande en su momento, la leí hace más de veinte años, y apenas guardo memoria de ella, cosas como tiradores aprovechando que las balas rebotan para darle a sus enemigos o ancianas que beben sangre y hay que besarlas para aprender no sé qué cosa.

Hemingway fue un encantador de serpientes, y eso casa poco con su teoría del iceberg. Aquí y allá, por todos lados, hay multitud de pequeños detalles, de conocimientos específicos de esos que el escritor ha puesto para que seamos concientes de que él y sólo él nos lo ha explicado, cosas como técnicas para descubrir armas ocultas en un bosque aprovechando la luz del sol y el aire recalentado que sube deformando la visual, o sea, esas cosas. Como hacía Jack London, pero con premio Nobel.

Mucho género en disputa hay, digamos, en Hemingway, por lo que me pareció, y eso es un signo de modernidad para el tiempo en el que escribió lo que escribió. Pero al mismo tiempo me parece que su obra le habla a un lector que ha desaparecido.

A mí no me encandiló. No sé qué habría pasado si lo hubiera leído con veinte años, pero eso nunca pasó.

domingo, 26 de julio de 2020

Stephen King: LAURIE

Lo leí en Amazon.
Vaya por delante que me ha encantado leer Carrie, El resplandor, Cementerio de animales, Christine y seguramente alguno más que ahora no me acuerdo. Los he leído con placer, descubriendo constantes en la literatura de King y aprendiendo de él. "Laurie" no tiene nada que ver con lo que los lectores de King, al menos de sus obras tempranas, esperaríamos de él.

Hay un viejo que acaba de quedar viudo, la hermana le regala una perrita, una aventura final, ningún golpe bajo. Un relato amable para quien quiera sobresaltarse, sí, pero no que le retuerzan extremidades.

El primer párrafo me sorprendió horriblemente, porque se parece demasiado a los malos comienzos de los malos libros que uno encuentra por ahí en Amazon. Pero después la cosa mejora. No sé por qué se ha permitido King empezar así, de forma tan escritor novel, pero bueno, es lo que hay. Y hay versión en inglés en línea, sin infringir derechos.

viernes, 3 de julio de 2020

David Glen Anvil: Five of Five: Five poems of five lines each. Food for your hungry imagination

Lo leí en la aplicación de Amazon.
Five of Five es un pequeñísimo libro de poemas en inglés que acabo de leer, el primero que empiezo y termino en esa lengua (tengo por ahí unas ediciones bilingües de los poemas de Paul Auster y Walt Whitman que no me acabé de leer).

¿Qué decir de Five of Five? Son poemas reconcentrados, todos de cinco versos de métrica libre, amables al tiempo que bastante ácidos y burlones.

¿Vale la pena leerlo? Sí, claro. Pero teniendo presente que, por ejemplo, un estudiante de B2 como su servidor necesita un diccionario mientras lo lee, porque no le da el cuero, todavía, para saber que cosas como idle significan lazy, usted ya me entiende.

domingo, 26 de abril de 2020

Raymond Carver: POPULAR MECHANICS (aka MINE)

Me lo compré en iberLibro.
Éste también.

La historia, sencilla y previsible: un tipo se va de la casa y quiere llevarse con él al bebé. La mujer quiere impedirlo, forcejean por el bebé y algo horrible sucede. Ole tus cojones morenos, Raymond Carver, por atreverte a escribir algo tan previsible y ponerlo en un cuento, que como todos sabemos no suele sobrevivir a lo previsible.

El título original, prístino: "Mine". El más conocido, que proviene de la editadísima edición del editor de uno de los libros de cuentos que llevaron a Carver a la fama: "Popular Mechanics".

El cuento revisita el juicio de Salomón, es evidente y todo el mundo lo sabe. "Mine" no puede ser más claro al respecto. "Popular Mechanics" no, es sórdido y repulsivo, y alude a ello cuando ya es tarde y nos damos cuenta de la peor manera posible de qué carajo significaba todo eso.

Y sí, a lo mejor "Mine" era un título medio zonzo. Ole por Gordon Lish y sus cojones morenos por cambiarlo. Pero hay que decir también que "Popular Mechanics" es, fundamentalmente, desagradable. Pero en fin, vamos a lo que vamos.

Nos da pistas, Carver, sobre el primer conflicto de la pareja:
1. La mujer está harta del tipo, quiere que se vaya ya de la casa.
2. La mujer le echa en cara que él no se atreve a mirarla a la cara.
3. La mujer ve una foto del bebé y la agarra para que el tipo no se la lleve.

Después de esto, cuando uno parece creer que el tipo simplemente se va a ir —desde luego, es lo que nos parece que cree la mujer—, resulta que el tipo exige ahora llevarse consigo al bebé. La mujer lo enfrenta, aterrorizada, y el tipo no cambia de idea. Forcejean tironeando del bebé con todas sus fuerzas, ninguno cede y, "Mediante ese procedimiento, el inconveniente quedó resuelto".

Complicada tarea, encontrar relaciones de causalidad en las acciones y reacciones de los personajes de Carver. El autor nos pone pistas y trampas, según lo veo yo. Mientras uno lee el cuento, que es bastante corto, no hay tiempo para meditar mucho, sólo para angustiarnos más y más hasta que se acaban las tres páginas. Lo que va a pasarle al bebé va a ser horrible, y eso lo domina todo, que no pase lo que estamos seguro que va a acabar pasando. ¿Y de quién es la culpa?, es la siguiente pregunta que nos hacemos. La mujer pretende que el tipo no se lleve, siquiera, una triste foto del bebé. Tremenda cagada tiene que haber hecho el tipo, nos decimos. Pero también en esta acción hay algo antipático que embadurna a la mujer, porque una triste foto es simplemente eso, una triste foto, y ya parece como demasiado.

Nos cachetea con eso, Carver, con el maldito asunto de la foto. Nos da demasiada información, el cuento se ha acabado y nosotros seguíamos masticándolo, simplemente, y no es hasta bastante después que podemos digerirlo como podemos.

Nos pone en bandeja, Carver, a la mujer como desencadenante de la reacción del tipo. Ella ha ido demasiado lejos y ahora la culpa es de ella, porque el tipo reacciona, pobre animalito, así son los tipos, pero la venenosa fue ella, que no le dejó llevarse la triste foto. ¿Suena de algo?

Nos muestra, también, antes de que eso nos estalle en la cara, que la mujer es tan egoísta como el tipo, aunque esto es imposible saberlo en ese momento.

¿Pero qué es lo que la motiva para no ceder, qué algo más decisivo hay? ¿Hay algo más? ¿El tipo era de verdad tan horrible o es  que la mujer, simplemente, intenta insultarlo de la forma más hiriente que puede? No podemos saberlo.

La acción que los define es la lucha por el bebé. Ahí ya no importa nada más, ninguna motivación, ninguna reacción, ninguna historia pasada en la pareja. Ninguno cede, el bebé sufre una agresión horrible y seguramente muere. El pasado y el futuro de ambos importa, ya, menos que un billete de lotería no premiado.

Ambos son responsables del desenlace, pero siempre nos vamos a preguntar quién es un poquito más culpable. Nuestro ropaje cultural nos impulsa a juzgar peor a la mujer porque claro, "una verdadera madre" esto y lo otro. Así funciona el mundo, y da igual si nuestros sentimientos nos avergüenzan o no.

"Mine" es cristalino al respecto, el tema va de egoísmo y de soluciones salomónicas. Pero hay mucho más para leer ahí adentro, y nosotros somos el texto más importante ahí metido.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Jeff Kinney: Diary of a Wimpy Kid. Rodrick rules

El librito en inglés lo compré en Iberlibro.
El otro, ni idea.
Hace un tiempito acabamos de leer el primer libro de la serie con mi hija. Ella leía en voz alta en español, yo después en inglés.

Los personajes nos pueden caer bien o mal, eso está claro. Acabé un poco hasta los mismísimos de Greg, la verdad es que no es un personaje que me caiga especialmente bien. ¿Diario de un pringado total? Quizás. Y de un capullo atómico, desde luego. En fin. Digamos que tiene debilidades y debe salir adelante contra viento y marea. Mi hija está encantada con la serie, y no tengo razones objetivas para desanimarla. Lo que sí, como en tantos órdenes de la vida, Diario de Greg me demuestra por enésima vez que una cosa son los inescrutables caminos de la corrección política, y otra bien diferente las iniciativas culturales que funcionan masivamente, llámese Bad Bunny o Jeff Kinney. O sea, los valores que enseña esta serie medio como que no, pero bueno, así son las cosas.

Estos dos los hemos empezado a leer hace unos días. La novela es igual de ágil y simpática que la precedente, y tan a reventar de phrasal verbs como ella. La traducción, por supuesto, tan mojigata como el primer libro de la serie.


domingo, 8 de marzo de 2020

So Much Water So Close To Home

Ando un poco obsesionado con este cuento, por estos días. Leí un par de veces la versión que aparece en How we talk about when we talk about love, la de Beginners y la de Short cuts.

Versiones diferentes, más largas o más cortas, explicitando algo por allí, algo por allá. La historia es de todos conocida: una mujer narra cómo su marido encuentra junto a unos amigotes de pesca y borrachera una mujer muerta en el río, y en vez de avisar a la policía inmediatamente lo hacen después de algunos días, en los que continúan pescando y emborrachándose. 15 minutos de gloria para ellos, y después el mundo sigue andando, aunque la narradora se quiera bajar.

No se sabe si la narradora quiere a su marido, suponemos que sí, pero sí explicita buenas palabras hacia él y sus amigotes. Son tipos responsables en sus trabajos, tienen familias de las que se ocupan.

Cuando estalla el asunto, la narradora debe tomar una decisión ante un hecho que, como suele suceder en Carver, tiene que cambiar su vida. La conducta de su marido le parece inaceptable, seguramente es una gota colmando un vaso, pero no tenemos cómo saberlo. Ella no sabe lo que quiere, pero lo quiere ya. Básicamente, que eso nunca hubiera sucedido, porque las conclusiones a las que llega son del todo inaceptables.

Cuando la narradora se pregunta cómo puede ser que con tanta agua tan cerca de casa su marido haya tenido que irse tan lejos con sus amigotes, es porque ahí está la clave de la única solución que le encuentra al asunto. No hay solución, su marido hizo lo que hizo y es lo que es, y como no aparezca una máquina del tiempo o baje algún dios a solucionar el problema, lo que está hecho está hecho.

¿Qué vendrá después? No se sabe. Finales abiertos por aquí y por allá, dependiendo de la versión que uno lea.

sábado, 1 de febrero de 2020

Releyendo SHORT CUTS, de Raymond Carver

Desesperado estaba por leer estos cuentos en versión original, y al final me hice con un ejemplar de segunda mano a través de ese paraíso del librito usado y barato llamado iberlibro.com.

El primer cuento que leí, cómo no, fue "So Much Water So Close to Home". Ahí me enteré de que había varias versiones de este texto, y que Las Provincias había publicado la versión reducida. Que si el editor había metido mano, que si hay versiones nuevas, que si vamos a vender más libros. A mí, al menos, me los vendieron. En camino están Beginners y  What We Talk About When We Talk About Love, Iberlibro mediante.

Short Cuts es más sencillo de leer que Diary of a Wimpy Kid, para un estudiante intermedio de inglés como yo. El bueno de Jeff Kinney nos tira por la cabeza un festival de phrasal verbs que serán del todo desestructurados y macarras e inteligibles para un nativo, pero arduos para un tipo como yo. El librito de Carver no va por esos caminos. De hecho, me está resultando bastante más inteligible que The Great Gatsby, que se me cae de las manos cada vez que lo agarro, muy a mi pesar.


Los cuentos de Carver nos presentas parejas disfuncionales que se ahogan en vasos de agua. Nos tiran por la cabeza sobredosis de vergüenza de esa que llamamos ajena, y nos pone en los zapatos de gentes que se meten en la casa de vecinos y en problemas, de maridos obsesionados con la imagen de sus esposas, de vendedoras ambulantes de vitaminas hacia las que no podemos sentir sino la más furiosa de las empatías. Es fácil.


¿Qué decir de las dos versiones de "So Much Water So Close to Home"?

En la versión reducida, el protagonista parece que impone su "vos lo que necesitás es un buen polvo" a la narradora, o eso es lo que asumimos. O quizás eso no es lo que pasa, sino que el cuento se acaba ahí porque no hay nada que contar, toda vez que su marido no entiende nada ni cambia de ninguna manera. La narradora, pues, nos ahorra más detalles, nos deja con su "ahí lo tenés, al pelotudo".  En la versión extendida, por su parte, la narradora aparentemente no cede. O quizás sí, porque su última explicitación del horror puede significar "sí", pero también "no", al "vos lo que necesitás es un buen polvo" de su  marido.

En todo caso, una diferencia que se puede hacer es que el último acto inmóvil de un protagonista se reserva al marido, en la versión reducida, y a la mujer en la extendida. El problema no tiene solución, y la incomunicación impone su ley.


Afascinado ando, con los cuentos de Carver.

viernes, 17 de enero de 2020

Releyendo cosas: (Franz Kafka: LA METAMORFOSI; Ernst Hemingway: THE OLD MAN AND THE SEA)

Más que releyendo, escuchando. Cuando conduzco de casa al trabajo y del trabajo a casa, o cuando estoy en el gimnasio. La Metamorfosis, en italiano; El viejo y el mar, primero en italiano y después en inglés. Cosas que se hacen cuando se estudia lenguas en ese lugar maravilloso llamado Escuela Oficial de Idiomas.

Se escuchan en dos horas, más o menos, ambos libros. Supongo que se leen en un par de horas o así, también. Hace años los leí traducidos al español. Creo que el de Hemingway una sola vez, y el de Kafka un par. Estaba pensando también en las novelitas de Exupéry, mientras pensaba en estas dos novelas. Especialmente, en Piloto de guerra. Los tipos saben bien cómo escribir una novela corta a partir de premisas que dan para escribir pocas páginas, quizás un cuento, pero que se alarga hasta superar las 100 páginas. Idas y vueltas del pasado al presente, reflexiones de los protagonistas, digresiones que van viniendo a cuento, esas cosas.

Yo estoy en un momento de mi vida que sueño las cosas mil veces, que las contemplo sabiamente, y eso me sirve a la hora de releer los clásicos. Qué llenos están de simbología y de disparadores de la reflexión, las cosas que escribían estos tipos.

Tengo que volver a leerlos en español, hay cosas que se me escaparon.

Me volvieron loco, por ejemplo, los huéspedes de La Metamorfosis. Me volvió loco también el repetido propósito de no olvidarse de comer del Viejo, esto último que es algo que no se entiende cuando se es joven y la muerte lisa y llana no existe.

¿Tiene un narrador no fiable, La Metamorfosis? Si admitimos que Gregorio Samsa no se convirtió en un insecto sino que se volvió loco, pues seguramente. Y el padre, mamita querida, impiadoso y arrojándole manzanas a su hijo y desgraciándolo con ello, cualquier semejanza con el buen Señor, mera coincidencia.

Me parece que voy a estar escuchando una y otra vez estas dos novelitas durante días o semanas, estas semanas.

domingo, 12 de enero de 2020

Raymond Carver: VIDAS CRUZADAS

Ni idea de cómo me lo traje a casa.
Acabaron cautivándome estos cuentos de Carver. El de los tipos que van a pescar y se encuentran una mujer muerta en el río lo conocía de hace unos años, ya, porque estoy bastante seguro de que vi su adaptación a la gran pantalla. Pero de los otros, creo que ni noticia.

Parece mentira que una empresa dedicada a la producción de papel higiénico haya editado la colección Cine para leer tan estupenda. Cada vez que me cruzo con un ejemplar de ésta, en los rastros y casas de empeño en los que suelo entrar a la búsqueda de libros, acabo comprándolo.

Desde hace un tiempo que vengo escuchando una TED Talk en italiano en la que analizan brevemente el cuento de la mujer asesinada en el río (hay también una grabación en inglés del cuento en sí, si se busca un poco en YouTube). Y bueno, me encontré mi librito entre mis libros, que no recordaba que lo tenía, y me lo leí. Desesperado estoy por leerlos en versión original, que espero me llegue en unos días.

Los cuentos de Carver que he leído son pinceladas impiadosas de la vida de gente que podrá despertar más o menos respeto en nosotros, pero que está al límite y sufre. Gente de clase media o baja, generalmente, en el momento de sus vidas en que todo cambia, y que ese cambio los puede hacer mejores, peores o, simplemente, hacerlos mierda. Gente que sabe hacer limonada con los limones que recibe, o que no sabe, o que no le importa.

Y no se puede pontificar mucho sobre los cuentos de Carver, porque lo que hacen sus personajes te lo lanzan a la cara, y hacé vos el trabajo de entender por qué lo hacen. Pero no vengás a decir que tenés clarito todas sus motivaciones, porque no hay bola de cristal en esto.

Yo soy bastante talibán de las dos historias de Piglia y todo eso, de que los cuentos son máquinas de relojería, de que tienen que ganar por nockaut. Carver no es así, no es ni Quiroga, ni Borges, ni Cortázar. Es muy fácil escribir fantochadas si uno se olvida de que tiene que haber dos historias y, desde luego, lo de Carver no es ninguna fantochada. Y su fama no es debida, solamente, a que es un gringo, como me pareció mientras leía el primer cuento del librito. Carver me ha dejado bastante loquito por seguir leyendo sus cuentos. Del primero al último.


miércoles, 24 de julio de 2019

Joe Haldeman: LA GUERRA INTERMINABLE

Ya no lo conservo, aunque debería.
Leí La guerra interminable porque en fin, había aparecido el libro en casa, ni idea de cuándo, cómo ni por qué, y me lo acabé leyendo.

Está bastante bien, la novela. Hacía tiempo que no leía ciencia ficción, con lo que la he querido, y el librito de Haldeman me dio bastante de lo que me gustaba que me dieran en mis tiempos.

El protagonista es un soldado que narra sus periplo guerrero. Como varias veces tiene que hacer enormes viajes, la Humanidad va cambiando mientras él hiberna, y cada vez que despierta todo es diferente, pero lo que se mantiene es la manipulación del gobierno sobre la población en general y los soldados de baja graduación en particular. El enemigo, una raza alienígena que parecía que era malísima y después parece que no lo es tanto. En realidad, los malos acaban siendo los mismos que en Avatar.

Dicen por ahí que La guerra interminable es una respuesta a la mierda esa que escribió Heinlein, Tropas del espacio.

domingo, 10 de febrero de 2019

Jeff Kinney: DIARIO DE GREG. UN PRINGAO TOTAL

Es de mi hijo.
Fue un regalo de cumpleaños.
No sé si se lo regalamos nosotros o fue regalo de alguien, creo que lo segundo, pero este libro es de mi hijo desde hace varios años. Ahora, los está leyendo y devorando mi hija, enganchadísima. Suelo leer, al menos, el primer libro de la serie de cosas que le guste leer a mis hijos, y este es el último con el que me he metido.

El Diario de Greg es un El pequeño Nicolás revisitado por un gringo mucho después. El segundo es el que me tocó leer a mí cuando era niño.

El humor de este libro está bien, la escritura es ágil y los dibujos son muy simpáticos. Si mis hijos han estado encantados de leerlos, por mí perfecto.

Hace unos días compré los cinco primeros volúmenes
en inglés a una librería en línea de Inglaterra,
Reino Unido, Gran Bretaña o de por ahí.
Muuuuuuy baratos, la verdad.


De piedra me dejó leer los "morons" y los "sissys"
en un librito de literatura infantojuvenil.
Se ve que me hacen falta toneladas de input de ese,
para no quedarme boquiabierto y babeando a la primera.
Por no mencionar nada de los phrasal verbs, God damn them.



Fácil imaginar el mensajito furtivo sin que la seño se de cuenta.
La taquigrafía primaria y la ortotipografía laxa,
encantadoras, por supuesto.