sábado, 18 de julio de 2020

James Joyce: DUBLINERS

Yo qué sé cuándo,
cómo y dónde lo conseguí.
Hará unos diez años leí por primera vez esta colección de cuentos, Dublineses, si no recuerdo mal en una edición de Altaya, de tapa dura. Yo venía de leer bien leídos a los maestros del cuento del siglo XX, que evidentemente son todos argentinos, y la obra de Joyce me pareció hipertrofiada, que su lugar de privilegio se debía, fundamentalmente, al privilegio de haber sido escrita en inglés. Mi primera edición en español, pues, ya no la conservo. Creo que la vendí por monedas.

Tiempo después me compré o me compraron una edición en inglés, que es la que acabo de leer —con el auxilio irreparable de una infecta traducción al cagastellano que me encontré por ahí—. Un hueso duro de pelar, Joyce en inglés, para un tipo de mediana edad que dentro de un año se examinará del B2 en inglés, si todo va bien. Desde luego, sin leer previamente los cuentos en castellano era poco de lo que me iba a enterar.

Si yo fuera dublinés no estaría muy contento leyendo Dublineses. El autor lo escribió con 23 años y sí, se nota toda la impiedad a la que se puede llegar cuando uno es tan jovencito. Juzga explicita e implícitamente, Joyce, a sus paisanos, y los deja a la altura del betún. Desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por todas las edades, sus personajes están condenados por su propia y ridícula mezquindad, cobardía y estupidez. Si escuchan la música de un arpista callejero, ellos se ponen a imitarlos, mientras caminan, pasando los dedos por las mudas rejas de una casa del vecindario. El amor nunca llega a buen puerto; desde luego, conduce a la muerte. A una muerte que comparten los vivos y los muertos.

Hay una edición crítica de Cátedra que, quizás, acabe comprando. Tengo que investigar más quién es ese Fernando Galván, qué pasa con ese "provincialismo" del que hablan en la contratapa, y ver qué pasa con los palitos a los "nacionalismos periféricos" que me imagino que encontraré por todos lados, si me fijo en el paratexto, que es una de las cosas que más me interesan. O sea, batallitas no me interesan, pero sí que me expliquen las veladas referencias a no sé cuántas cosas que ha metido Joyce por todos lados, que algo de eso ya me han explicado los youtubers que he ido escuchando mientras leía el librito.

Invaluable la generosa grabación en Youtube que me ayudó a leerlo a Joyce en inglés.

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