Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta filosofía. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de mayo de 2020

Theodor Adorno: SOCIOLOGIA I PSICOLOGIA

Me lo regalaron.



















Este pequeño trabajo de Adorno comienza con esto:

O sea, comienza muy bien. Pero después la verdad es que no sé para dónde va. Mucho ojo puesto en Freud todo el tiempo y poco en lo que parece que va a ser el meollo del asunto. 


viernes, 6 de diciembre de 2019

Giorgio Agamben: CHE CHOS'È UN DISPOSITIVO?

Éste también me lo compré por Amazon.
Aunque parezca mentira,
y sabe Dios que sin que sirva de precedente,
a un precio ridículamente barato.


Che cos'è un dispositivo? es el segundo librito de Agamben que he comprado. Y digo librito, porque mi edición tiene unas 40 páginas impresas en tamaño DIN A5678.

Agamben es un filósofo italiano contemporáneo, lo poco que voy leyendo de él me parece inspirador, cosas que te disparan la reflexión. En este trabajo, Agamben parte de Foucault para poner el foco en el funcionamiento de la sociedad moderna. Los "dispositivos", pues, son redes de dominación, en tanto instrumentos, que la humanidad se dio a si misma desde el momento que inventó el lenguaje, y así hasta hoy. Es decir, una cosa que las personas inventaron para dominarse primero, y después para dominar a los demás.

¿Qué trae consigo el dispositivo? Nosotros, usted y yo, formamos parte del "cuerpo social más dócil e imbécil sumiso que jamás se haya dado en la historia de la humanidad". Y a pesar de ello, el poder no nos dejará en paz, porque sigue cagado. Estamos jodidos, entonces, porque si algo aprendí alguna vez de ver el miedo en los ojos de alguien en cuya mano está reventarme de un tiro, es que el que verdaderamente el que tenía que tener miedo era yo, y no él. En fin.

Yo veo bastante Nietzsche revoloteando por ahí, en este libro. Esa desconfianza de origen sobre el lenguaje, me parece a mí, es Nietzsche en estado puro. Entonces me hace desconfiar, porque la desonfianza de Nietzsche siempre está cargada de mala leche, malas intenciones y ganas de joder, es decir, que ensucia todo lo que toca.

Me gustó más Che cos'è il contemporaneo?, de la misma colección.






domingo, 1 de diciembre de 2019

Giorgio Agamben: CHE COS'È IL CONTEMPORANEO?

Me lo compré en Amazon.
Tres euros sin gastos de envío.
Desde Italia.
Están locos estos romanos.

Giorgio Agamben es un filósofo italiano contemporáneo muy importante, un tipo dedicado al estudio de la aplicación del poder en las sociedades contemporáneas. Yo tuve noticia de él a través de las lecciones poderosas y llenas de generosidad de Jaume Peris Blanes, mientras cursaba un Master en la Universitat de València.

Che cos'è il contemporaneo? es, como se indica paratexto mediante, un texto originado en la lección inaugural de un curso de Filosofía impartido el curso 2006-2007 en Venecia. Se lee en poquitos minutos, son apenas 22 páginas en mi edición de nottetempo impresa en DIN A5487, como quien dice.

Ninguna queja. Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y este ensayo es al menos cuarenta veces bueno. Leer a Agamben es una fiesta que te deja sin aire, a veces por el desaliento, otras, por esa belleza que te corta la respiración, como Ricky mirando bolsa.

Agamben escribe cosas como: 


Il poeta —il contemporaneo—, deve tener fisso lo sguardo nel suo tempo. Ma che cosa vede chi vede il suo tempo, il sorriso demente del suo secolo? (...) contemporaneo è colui che tiene fisso lo sguardo nel suo tempo, per percepirne non le luci, ma il buio.


(El poeta —el contemporáneo— debe tener fija la mirada en su tiempo. ¿Pero qué cosa ve quien ve su tiempo, la sonrisa demente de su siglo? Quisiera a este punto proponerles una segunda definición de la contemporaneidad: contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir no las luces, sino la oscuridad. Todos los tiempos son, para quien lleva a cabo la contemporaneidad, oscuros).


Percepire nel buio del presente questa luce che cerca di raggiungerci e non può farlo, questo significa essere contemporanei.


(Percibir en la oscuridad del presente esta luz que busca alcanzarnos y no puede hacerlo, ello significa ser contemporáneos. Por ello los contemporáneos son raros. Y por ello ser contemporáneos es, sobre todo, una cuestión de coraje: porque significa ser capaces no sólo de tener fija la mirada en la oscuridad de la época, sino también percibir en aquella oscuridad una luz que, directa hacia nosotros, se aleja infinitamente de nosotros. Es decir, aun: ser puntuales en una cita a la que se puede solo faltar).

(...) solo chi percepisce nel più moderno e recente gli indici e le segnature dell'arcaico può esserene contemporaneo.

sólo quien percibe en lo más moderno y reciente los indicios y las marcas de lo arcaico puede serle contemporáneo.

Acaba diciendo, Agamben, que el contemporáneo es capaz de "responder a las tinieblas de la hora". Y sí, te dispara la reflexión, Agamben, porque te interpela. Te pone frente a una tarea imposible, y realizarla es condición indispensable para estar vivo. 

Tengo que seguir leyendo a Agamben. Y releyéndolo.

miércoles, 3 de julio de 2019

Herbert Marcuse: LA AGRESIVIDAD EN LA SOCIEDAD AVANZADA

Creo que me lo encontré en una librería de Russafa.
De este librito sólo leí el artículo que le da nombre al volumen. Marcuse toma de las fuentes de Freud, al que parece tratar como a un filósofo, para teorizar acerca del funcionamiento de la sociedad capitalista, y que todo giraría en torno al deseo de autodestrucción, que parecería imprescindible e inevitable para que el mundo (capitalista) siga girando. Este deseo de autodestrucción individual sería el que permitiría pues eso, sujetar al sujeto y esas cosas, hacer que viva su estado de alienación como una vida plena.

Está claro que hay que leer a Marcuse y a toda la peña de la escuela de Frankfurt. A veces es más fácil, a veces es más difícil, pero siempre te disparar la reflexión, porque siempre apuntan alto.

lunes, 16 de julio de 2018

Jean Baudrillard: EL OTRO POR SÍ MISMO

Me lo encontré en un rastro.
El otro por sí mismo es un pequeño ensayo del filósofo francés que acuñó eso de los "no lugares". Se lee en un par de días (yo lo hice).

viernes, 8 de diciembre de 2017

Martin Heidegger: CARTA SOBRE EL HUMANISMO

Ni idea de cómo lo conseguí
ni de cómo me desprendí de él.
Lo vi pequeñito, escuálido,
y pensé que podría con él.
No fue así.
Nota mental: no juzgar
a los libros no sólo por la portada,
tampoco por su tamaño.




Me recuerdo a mí mismo leyendo este libro, que ya no conservo, rodeado de maestros que conversaban feliz y ruidosamente. Es la mejor coartada que tengo para justificar que, sencillamente, no me enteré de nada de lo que estaba leyendo cuando me lo leí de una o dos sentadas.

Pero qué asquito...

domingo, 29 de octubre de 2017

Herbert Marcuse: CULTURA Y SOCIEDAD

Lo compré en un rastro,
en una casa de empeños
o en la París-Valencia.
La realidad es que de
un tiempo a esta parte
suelo cruzarme con ejemplares
de esta edición porteña
allí donde voy. Es de esas épocas en
que en la Argentina
se editaba uno o dos años
después de la publicación original
las traducciones de obras
como las de este
tipo, Sartre, etc.

Se ve que los ejemplares de
Sur estuvieron guardados
en algún depósito alguna que
otra década, y que
alguien en algún momento
decidió volver a
hacerlos circular.














Siempre vuelvo a Cultura y Sociedad, de Herbert Marcuse. A uno de los ensayos que lo conforman, en realidad: "Acerca del carácter afirmativo de la cultura". Lo tengo asediado de pósits y de subrayados en lápices de tres colores. Me sirve para reflexionar críticamente sobre Educación, para pelear dignamente algunos rounds contra el Goliat que nos han lanzado al cuello desde la Administración, ese general de la CEOE que nos PISA. Me refiero a las omnipresentes Competencias.

¿Por qué lo tengo tan trajinado a mi Cultura y Sociedad? Primero y principal, porque mi acuífera memoria necesita que le señalen todo con el dedo todo el tiempo. Segundo, porque cuando Marcuse me explica que vivimos en una sociedad en la que "no interesa que el hombre viva su vida, lo que importa es que la viva tan bien como sea posible", que hay que "injertar la felicidad cultural en la desgracia", que "esta felicidad no puede violar las leyes de lo existente", porque "la libertad del alma ha sido utilizada para disculpar la miseria, el martirio y la servidumbre del cuerpo", yo sé que me está hablando de nuestro tiempo y que, junto a todo lo demás, puedo hacerlo funcionar a la hora de pensar la Educación.

Es llamativo que los gurúes de las Competencias (con Marina como su más conspicuo troyano) exigan siempre a los docentes y a los sistemas educativos que formen al alumnado para ser capaces de adaptarse a como dé lugar a un mundo que cambiará constantemente, incomprensiblemente, pero asumiendo que esos cambios siempre serán de afuera para adentro, es decir, que nunca los verán a nuestros alumnos y alumnas como protagonistas de ese cambio. Porque ellos no puede ni debe cambiar nada. Sólo adaptarse, ser competente/competir, o morir. Su "felicidad no puede violar las leyes del orden existente", tiene que ser un "individuo [que] ha aprendido a plantearse, ante todo, las exigencias a sí mismo", "[encontrar] su felicidad en lo existente".

Porque lo que no hay que olvidar es que "el carácter inofensivo de la felicidad crea su propia negación".

Podría y debería seguir, pero aquí lo dejo. Unas 40 páginas dura el capítulo que más me interesa. Ésta no es la mejor reseña, pero es una reseña. Leerlo directamente a Marcuse, en este caso, cuesta un poco más de media hora.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Friedrich Nietzsche: SOBRE VERDAD Y MENTIRA EN SENTIDO EXTRAMORAL

¿Cómo conseguí este libro?
No recuerdo bien.
Creo que estaba junto a un contenedor de papel.
Leí un par de veces, la última hace unos años, Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, un opúsculo de Nietzsche. Más de lo mismo, que yo recuerde: qué cínico este Nietzsche, qué mal bicho. Más de lo mismo: "nada es verdad" + "lo que yo diga es la verdad".

Como siempre, pues, y como parecería ser lo más eficiente que podía hacer Nietzsche, es decir, un librito conteniendo una teoría que se refuta a sí misma.

Refuta Nietzsche todo el conocimiento científico y filosófico con la estratagema de tomarla contra lo último, contra el último peldaño, y pretender que ese último peldaño de una escalera trabajosamente construida durante siglos por innumerables personas no es más que un castillo en el aire. Recurso fácil: borronear los peldaños precedentes, enturbiarlo todo, focalizar toda la atención en el último peldaño, sustraer el árbol del bosque, y ya está.

Nietzsche afirma que es imposible llegar a describir la realidad pero, inmediatamente después, afirma que todas y cada una de las descripciones de la realidad son erróneas, incluso a pesar de que ha afirmado que no se puede saber nada sobre la realidad. ¿Entonces cómo está tan seguro de que, más no sea por casualidad, ninguna de esas descripciones es correcta? A Nietzsche sólo le interesa el convencimiento.

Nietzsche se encabrita cuando alguien dice que existe la hoja en vez de las hojas, todas diferentes y únicas y cambiantes, pero después se permite teorizar categóricamente acerca de la percepción del mosquito. Y así todo.

Para ser un filósofo tan obsesionado con la verdad, Nietzsche era todo un mentiroso...