jueves, 20 de junio de 2024

Philip K. Dick: Do androids dream of electric sheep?

No recuerdo cómo lo conseguí
La primera ve que leí esta novela tendría más de 15 y menos de 20, en español, y ahora, a los 50, la acabo de leer en inglés. Cómo funciona la memoria, me acordaba de tantísimas cosas apenas vueltas a leerlas. La tortura de la araña, el sapo eléctrico, la estupidez de los brillantes androides, etcétera.

Después de esta novela leí, creo que completa, El hombre del castillo, y ahí sí que casi no me enteré de nada. Y eso, si no me acuerdo mal, y si dejo de lado las adaptaciones para las pantallas, es lo último que hice con Dick, hasta hoy.

Creo que Do androids es una buena lectura antes o después de The Road y, quizás, de Leave the world behind, que todavía no leí, pero le tengo muchas ganas a pesar de la banda sonora for dummies de la adaptación de Netflix. Novelas en las que hay un apocalipsis y un estado de cosas nunca terminados de explicar, todo muy angustioso e irreparable. 

domingo, 3 de diciembre de 2023

Cormac McCarthy: LA CARRETERA

Lo leí simultáneamente

en inglés (Iberlibro)

y catalán (Todocolección).


Hace unos días terminé de leer The Road, de Cormac McCarthy. En un futuro postapocalíptico cubierto de cenizas y en el que solamente un puñado de seres humanos parecen haber sobrevivido sobre la faz de la Tierra a un acto de guerra que destruyó completamente la vida animal y vegetal, un padre y su hijo emprenden una larga marcha desde una zona fría de Norteamérica a alguna otra de clima más templado, y en la que pueda ser más fácil que este último pueda sobrevivir.

La novela está construida por fragmentos más o menos cortitos, a veces de un solo párrafo, separados por una línea en blanco. La historia se cuenta de manera más o menos lineal. Las pocas analepsis que hay sirven para completar el cuadro familiar, a la vez que muestran el porqué de la desaparición de la madre. Las pocas conversaciones que aparecen tienen la particularidad de que podrían ser, en muchos casos, intercambios dulces y afables o, al contrario, hostiles o ambivalentes. El padre y el hijo son dos seres humanos llevados al límite, ambos están traumatizados de todas las formas posibles por el desastre, físicamente destrozados y queriendo, todavía, vivir de acuerdo a unos valores propios que cada elemento y situación que los rodea pone a prueba. 

A mí la forma en que está escrita la novela me gusta. Así, más o menos, escribí mi última novela en español y la que estoy escribiendo en catalán, aunque mis fragmentos son más grandes. Me alivia ver que la forma en que estructuro mis textos no es absolutamente solitaria, porque me cuesta escribir de otra forma.

Mucha cosa críptica al modo de Hemingway o Carver, y mucha reminiscencia griega, me parece a mí. En un momento se cruzan con un viejo esquelético, y el protagonista acaba preguntándose si no será un dios que quiere poner a prueba su afabilidad con los mendicantes, y me sonó completamente a La Odisea que estoy releyendo, ahora en la maravillosa traducción de Emily Wilson.