lunes, 12 de octubre de 2020

Alejandra Vallejo-Nágera: Nela y el Ratón Pérez


Este librito cayó en mis manos de casualidad. Y sí, es literatura infantil, y a nadie le dio vergüenza que apareciera "Vallejo-Nágera" en la tapa. Que a quién se le ocurre que sería como si apareciera Mengele, ¿no?


La historia, una mierda. Torturar a niños se ve que es una tradición familiar...

lunes, 7 de septiembre de 2020

¿Leopardi vs. Montale?

Esta semana tengo que examinarme del B1 de italiano, entonces no he tenido mejor idea que dedicar las últimas semanas a leer cosas para mí medio indescifrables, como los Canti de Leopardi u Ossi di seppia de Montale. Les tenía ganas, a ambos libros.

De Leopardi, me llamó la atención "L'infinito" De Montale, "Forse un matino andando in un'aria di vetro":

No sé los demás, pero yo veo un diálogo entre estos dos poemas. Leopardi se figura el infinito más adelante. Montale, el vacío y la nada detrás suyo. Y digo yo que el infinito y la nada son como dos caras de a misma moneda. Tanto como pueden serlo las paralelas que se cortan en el infinito por obra y gracia y de nada de los puntos sin dimensión y, por qué no, las sepias como animal de compañía.

Para mí Montale quiere refutar a Leopardi. Y con malos modos, además. Leopardi es todo dulzura y agradecimiento. Los obstáculos de la vista son el trampolín que necesita para imaginarse ese infinito delante suyo, esa eternidad que él sabe que lo sobrepasan pero que no lo aterrorizan. Montale sí se aterroriza por ese vacío, por esa nada que dice que podrá descubrir a su espalda y que lo convence de que todo es un paripé. Pero él continuará su marcha, sabiendo guardar el secreto, dejando esa verdad que pretende haber descubierto bien cubierta detrás de su espalda.

Es curioso que Leopardi está solo en su poema, mientras que Montale está acompañado. Cualquiera diría que debería ser exactamente al revés.

A mí, si me preguntan, me quedo con este Leopardi. A la hora de ponerse a imaginar lo inaprensible, Leopardi no pierde la esperanza ni pretende convencerme de que nada tiene sentido en esta vida. No es irracional, su confianza no parece haber sido manchada por la irracionalidad. 

Lo que no me explico es cómo el Leopardi seducido por el infinito estaba, también, tan convencido de la nada. Como si fueran dos Leopardis. Pero bueno, creer o reventar.








martes, 25 de agosto de 2020

Nicola Zingarelli: LO ZINGARELLI MINORE. VOCABOLARIO DELLA LINGUA ITALIANA

Il mio tessoro!
Qué bien me lo paso cada vez que tengo que consultar este diccionario, qué contento me pone no encontrar aquello que necesitaba en Reverso Context o en el traductor de Google, y tener que buscar palabras a la vieja usanza, encontrándome con las mil y una ilustraciones de los diccionarios de antes, con las anotaciones a birome de los estudiantes que lo han odiado y usado antes que yo.

Este librito me lo regalaron la última vez que fui a Italia, después de babearme frente a él el tiempo suficiente para que la indirecta fuera prístina. Ese mismo día había ido a ver si conseguía uno, infructuosamente y no recuerdo por qué, y ya nos teníamos que volver.

jueves, 20 de agosto de 2020

Marco Lodoli: CRAMPI

Crampi, que significa "calambres", es una novela corta del escritor italiano Marco Lodoli, que cuenta con traducción al castellano. El protagonista corre una maratón solidaria acompañado de una cabra, y mientras corre va recordando episodios de su vida pasada.

La novela tiene tintes surrealistas y existencialistas, si me preguntan. El protagonista bien podría acabar de asesinar a un árabe en Argelia y esperar pasivamente que lo ajusticien, si me preguntan. No me gustó, la verdad es que la acabé de leer porque estudio italiano.

lunes, 10 de agosto de 2020

Alessandro Manzoni: I PROMESSI SPOSI

Me lo compré en Amazon,
ridículamente barato.
I promessi sposi, traducido al castellano hace muchos años como Los novios, es una novela de Alessandro Manzoni publicada a principios del siglo 19 y ambientada en el 17, en plena dominación española. Pertenece al canon de la literatura italiana bien a lo bestia, es lo que ellos llaman un capolavoro, y parece ser que hay tantísima gente que lo odia gracias al probado método de haber sido obligados a leerlo cuando no era el momento.

Algunas consideraciones:


La novela, básicamente, es la historia de dos que se aman, que quieren casarse, pero que un malvado ricachón no los deja. La parejita, a su manera, son como hojas en la tormenta —una tormenta maligna, los acontecimientos históricos; una tormenta divina, los designios divinos—. Me quedó redondo, seguramente es una burrada, pero ahí lo dejo.

Aparte de la parejita, Lucia y Renzo, hay todo un abanico de personajes principales y secundarios incapaces de dejarlo a uno indiferente. Cada uno tiene su propia lucha interior, cada uno tiene su momento de mirarse en el espejo y darse cuenta de que más le valdría bajar la vista, incluso aquellos que más planos podrían parecer o uno creería que deberían serlo. Don Rodrigo, el ricachón malvado, se queda solo frente a los retratos de sus gloriosos antepasados y no sorprendería que se pegara un tiro ahí mismo, dejando trunca la novela. Incluso las multitudes se miran a sí mismas a un espejo, cuando llega el momento, y les da tiempo de agarrarse la cabeza ante el espectáculo.

I promessi sposi es una novela católica. Eso hay que tenerlo claro. O sea, la fe mueve montañas en la novela. El arrepentimiento, el perdón y la reparación no es cosa menor —dicho de otra forma, es cosa mayor.

Algunos de los personajes más siniestros o patéticos son, sin embargo, inquilinos de una Iglesia. Aunque, es evidente, los personajes más tocados de la gracia divina también lo son. Pero eso no significa que, entre católicos, el señor Lobo no tenga necesidad de decir esta clase de cosas. El cura don Abbondio o la monja Gertrude están ahí para recordarnos que la Iglesia también acoge la insalvable, estólidad iniquidad de los Quarracino o los Rouco Varela.

Hay algo evidente, también. Los novios están a punto de juntarse y se separan, están a punto y se separan, están a punto de juntarse y se separan hasta que, al final, acaban felices para siempre. Como si la Novela Romántica fuera, en realidad, una novela romántica. Y voto a bríos que, imaginé, al final el desenlace iba a ser bien diferente al que finalmente fue, porque por determinadas debilidades de los protagonistas, imaginé, el bueno de Manzoni les tenía reservado un final tremebundo en forma de castigo. Pero no, no pasó, vivieron felices para siempre o, en la genial ironía manzoniana, su vida, una vez casados y asentados, "fue una de las más tranquilas, de las más felices, de las más envidiables de manera que, si nos la tuviera que contar nos mataría del tedio".

Antes de comer perdices para siempre, la parejita ha tenido que hacer frente a sus tragedias particulares, que fueron básicamente el aparente omnímodo poder terreno de don Rodrigo, y después a la debacle económica y social, la guerra y la peste, que aquí me ocupan sólo hacer una lista de tres elementos, pero que son tremendos tochos de la novela, por los que el autor, consciente del desequilibrio argumental a lo bestia que ha metido ahí, se disculpa reiteradas veces ante el lector, casi hasta el final.

La peste iguala a todos, ricos y pobres, en la muerte. Y cómo. Un poco Deus ex machina sí que es, la resolución del conflicto con un don Rodrigo que cae enfermo, pero también es cierto que Renzo y Lucia deben acometer su propio viaje del héroe que los lleva a vencer de un modo bastante católico. Pero ninguno es perfecto, ojo. Las debilidades de Renzo se cuentan a paladas, por ejemplo, y sin la guía adecuada del padre Cristóforo —un personaje tocado de la gracia divina que los ayuda cuanto puede y mientras puede—, éste se hubiera perdido a sí mismo, a Lucia y a su alma. Estuvo bien, ahí, el padre Cristóforo.

La edición de I MiniMammut, estupenda. Hay también un canal de YouTube de un profe universitario italiano que ha publicado una estupenda lista de reproducción con resúmenes y análisis de cada capítulo. Ha publicado, también, un libro sobre la novela, que se puede comprar en Amazon, que me muerdo los puños para no comprármelo.

¿Me lo he pasado bien leyendo I promessi sposi? La verdad que sí. Solía leer un capítulo cada día, pero acabo de zamparme los últimos cuatro capítulos de una sentada, porque necesitaba enterarme de cómo acababa la cosa. A quien no le den miedo los mamotretos que se escribían en el siglo 19, recomendable.



  

viernes, 31 de julio de 2020

Ernest Hemingway: CUENTOS

Lo saqué de la biblioteca.
Supongo que acabaré comprándomelo
de segunda mano. En todo caso,
estoy esperando que me llegue
una edición en inglés que me compré
hace unos días en iberLibro
a un precio ridículo.



"Disfrutarás de esos relatos cálidos, sencillos, americanos (sic), fragmentos de la vida real que ocurren en plena naturaleza, en edificios abarrotados o en cómodas casas, y por debajo de todos ellos transcurre un saludable sentido del humor" se puede leer en "Relato banal", uno de los cuentos que conforman la antología preparada por el propio Hemingway. Algo de eso hay, en Cuentos.

Novelas de Hemingway ya leí dos, si mal no recuerdo. El viejo y el mar y Por quién doblan las campanas. La primera la leí con un libro en la mano un par de veces, si no recuerdo mal, y la escuché una y otra vez en inglés y en italiano mientras iba al gimnasio. La segunda, que me quedó bastante grande en su momento, la leí hace más de veinte años, y apenas guardo memoria de ella, cosas como tiradores aprovechando que las balas rebotan para darle a sus enemigos o ancianas que beben sangre y hay que besarlas para aprender no sé qué cosa.

Hemingway fue un encantador de serpientes, y eso casa poco con su teoría del iceberg. Aquí y allá, por todos lados, hay multitud de pequeños detalles, de conocimientos específicos de esos que el escritor ha puesto para que seamos concientes de que él y sólo él nos lo ha explicado, cosas como técnicas para descubrir armas ocultas en un bosque aprovechando la luz del sol y el aire recalentado que sube deformando la visual, o sea, esas cosas. Como hacía Jack London, pero con premio Nobel.

Mucho género en disputa hay, digamos, en Hemingway, por lo que me pareció, y eso es un signo de modernidad para el tiempo en el que escribió lo que escribió. Pero al mismo tiempo me parece que su obra le habla a un lector que ha desaparecido.

A mí no me encandiló. No sé qué habría pasado si lo hubiera leído con veinte años, pero eso nunca pasó.

domingo, 26 de julio de 2020

Stephen King: LAURIE

Lo leí en Amazon.
Vaya por delante que me ha encantado leer Carrie, El resplandor, Cementerio de animales, Christine y seguramente alguno más que ahora no me acuerdo. Los he leído con placer, descubriendo constantes en la literatura de King y aprendiendo de él. "Laurie" no tiene nada que ver con lo que los lectores de King, al menos de sus obras tempranas, esperaríamos de él.

Hay un viejo que acaba de quedar viudo, la hermana le regala una perrita, una aventura final, ningún golpe bajo. Un relato amable para quien quiera sobresaltarse, sí, pero no que le retuerzan extremidades.

El primer párrafo me sorprendió horriblemente, porque se parece demasiado a los malos comienzos de los malos libros que uno encuentra por ahí en Amazon. Pero después la cosa mejora. No sé por qué se ha permitido King empezar así, de forma tan escritor novel, pero bueno, es lo que hay. Y hay versión en inglés en línea, sin infringir derechos.

sábado, 18 de julio de 2020

James Joyce: DUBLINERS

Yo qué sé cuándo,
cómo y dónde lo conseguí.
Hará unos diez años leí por primera vez esta colección de cuentos, Dublineses, si no recuerdo mal en una edición de Altaya, de tapa dura. Yo venía de leer bien leídos a los maestros del cuento del siglo XX, que evidentemente son todos argentinos, y la obra de Joyce me pareció hipertrofiada, que su lugar de privilegio se debía, fundamentalmente, al privilegio de haber sido escrita en inglés. Mi primera edición en español, pues, ya no la conservo. Creo que la vendí por monedas.

Tiempo después me compré o me compraron una edición en inglés, que es la que acabo de leer —con el auxilio irreparable de una infecta traducción al cagastellano que me encontré por ahí—. Un hueso duro de pelar, Joyce en inglés, para un tipo de mediana edad que dentro de un año se examinará del B2 en inglés, si todo va bien. Desde luego, sin leer previamente los cuentos en castellano era poco de lo que me iba a enterar.

Si yo fuera dublinés no estaría muy contento leyendo Dublineses. El autor lo escribió con 23 años y sí, se nota toda la impiedad a la que se puede llegar cuando uno es tan jovencito. Juzga explicita e implícitamente, Joyce, a sus paisanos, y los deja a la altura del betún. Desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por todas las edades, sus personajes están condenados por su propia y ridícula mezquindad, cobardía y estupidez. Si escuchan la música de un arpista callejero, ellos se ponen a imitarlos, mientras caminan, pasando los dedos por las mudas rejas de una casa del vecindario. El amor nunca llega a buen puerto; desde luego, conduce a la muerte. A una muerte que comparten los vivos y los muertos.

Hay una edición crítica de Cátedra que, quizás, acabe comprando. Tengo que investigar más quién es ese Fernando Galván, qué pasa con ese "provincialismo" del que hablan en la contratapa, y ver qué pasa con los palitos a los "nacionalismos periféricos" que me imagino que encontraré por todos lados, si me fijo en el paratexto, que es una de las cosas que más me interesan. O sea, batallitas no me interesan, pero sí que me expliquen las veladas referencias a no sé cuántas cosas que ha metido Joyce por todos lados, que algo de eso ya me han explicado los youtubers que he ido escuchando mientras leía el librito.

Invaluable la generosa grabación en Youtube que me ayudó a leerlo a Joyce en inglés.

jueves, 16 de julio de 2020

Carmen Alba Pastor (coord.): Diseño Universal para el Aprendizaje: Educación para todos y prácticas de Enseñanza Inclusivas

No me lo compré, lo leí en Amazon.
Escuché hablar de este libro, Diseño Universal para el Aprendizaje: Educación para todos y prácticas de Enseñanza Inclusivas, en un Claustro, hace unos días. Cuesta no menos de 16 euros allí donde lo busques, pero hay posibilidad de leerlo gratis con Kindle Unlimited, y así fue que lo leí.

El DUA pretende ser una forma de diseñar el currículum escolar cuya principal característica sería que, desde el vamos, habría que incluir a todos y todas en él, nada de curvas de Gauss ni de milongas.

¿Por qué hay tanta gente extasiada con lo que sale de los EEUU, a nivel pedagógico? Ni idea. Yo no soy un experto en esos menesteres, pero los yanquis no parecen, a priori, los adaladides de la educación inclusiva.

Según los autores, y basado en lo que viene a ser la neurociencia, cuando se aprende hay tres redes neuronales que se activan, juntas o por separado: la del reconocimiento, la de las estrategias y la afectiva. Si se activan estas redes, enseñar y aprender se vuelve más fácil. A mí, según he leído en algún manual de Retórica, me parece que ya esto lo tenían claro los oradores. Pero no tenían a la neurociencia de su lado, por supuesto.

No me gustó que no estuviera clara la ligazón de dependencia entre la práctica en el aula y la Administración. O sea, miremos los currículos que bajan desde la Administración, son mamotretos bestiales, inabarcables, fríos, antipedagógicos, pretenciosos, ridículos, delirantes, imposibles y, además, de obligado cumplimiento, que para eso son una ley primero y decretos después. Tampoco dice nada acerca de que la meritocracia son los padres. O sea, es un manual cuyo currículum oculto más obvio es que todo aquello que sucede en el aula es pura y exclusiva responsabilidad del docente que hay en ella, porque el contexto no existe. Y si eso que sucede es algo malo, pues las típicas frasecitas despreciativas que los autores de este tipo de obras suelen escribir desde su atalaya académica, a buen resguardo de la escuela.

Supongo que todos hemos ido, alguna vez, a una charla o presentación de una empresa de ventas, piramidal o no. Parece un rito de iniciación. Vas, te convencen de que ganarás muchísimo dinero, te lo creés o no te lo creés, pero lo importante es que quedes convencido de que si no has ganado muchísimo dinero la culpa es tuya. Ya Raymond Carver se ocupaba de eso. Con el DUA lo que hay que hacer es convencerse de que todo el alumnado de una clase, desde quien podría explicarte a vos los ejercicios de matemáticas o toca un instrumento mejor que vos hasta aquellos que aprenden las vocales una y otra vez, porque al día siguiente se les olvidan, pueden aprender exactamente lo mismo. Y si no aprenden lo mismo la culpa es tuya, porque sos un mal maestro y peor persona. Pero el futuro es tuyo, si aplicás el DUA el futuro es tuyo, porque la utopía no es tal, y no deberías aspirar a otra cosa que ser realista y pedir lo imposible si querés seguir pudiendo mirarte al espejo por las mañanas.

Hay cosas interesantes que muestran los autores, en las primeras páginas. Por ejemplo, cuando habla de la Arquitectura, es muy interesante la forma en que, cuando se diseña pensando en todo el mundo, resulta que la utilidad de eso diseñado se expande, y la gente le encuentra nuevas utilidades. Cosas como que, si se emite una película con subtítulos para sordos, resulta que no es ésa la única utilidad a ese diseño inclusivo desde el principio, porque habrá mucha más gente que los aprovechará (por ejemplo, quienes están estudiando un idioma, quienes quieren ver la tele sin molestar a alguien que duerme, etc.). O que las rampas, pensadas para quienes sufren dificultades en su movilidad, resultan ser utilizadas también por quien lleva un carrito de bebé, una carga pesada de cualquier tipo, etc. Es decir que pensar en todo el mundo desde el principio compensa, los beneficios se ramifican exponencialmente. Y que somos iguales en nuestras diferencias.

Es interesante y útil el hincapié que hace en el hecho de que siempre hay que pensar en las mil formas que existen de aprender los contenidos, primero, y demostrar que se los han adquirido después. La importancia de la flexibilidad. Puede ser una trampa, si no se lo hace seriamente, pero es fundamental. Por supuesto los talibanes de la cultura del esfuerzo se agarran la cabeza con esta forma de trabajar, pero si se tiene claro de por qué se hace lo que se hace, tiene sentido.

En fin. Otro libro de Educación que me he metido entre pecho y espalda. Aquí se le puede pegar un buen vistazo a este tema.

Tomado del PDF.

Muy útil a la hora de programar.






viernes, 3 de julio de 2020

David Glen Anvil: Five of Five: Five poems of five lines each. Food for your hungry imagination

Lo leí en la aplicación de Amazon.
Five of Five es un pequeñísimo libro de poemas en inglés que acabo de leer, el primero que empiezo y termino en esa lengua (tengo por ahí unas ediciones bilingües de los poemas de Paul Auster y Walt Whitman que no me acabé de leer).

¿Qué decir de Five of Five? Son poemas reconcentrados, todos de cinco versos de métrica libre, amables al tiempo que bastante ácidos y burlones.

¿Vale la pena leerlo? Sí, claro. Pero teniendo presente que, por ejemplo, un estudiante de B2 como su servidor necesita un diccionario mientras lo lee, porque no le da el cuero, todavía, para saber que cosas como idle significan lazy, usted ya me entiende.

martes, 9 de junio de 2020

Alejandra Pizarnik: POESÍA COMPLETA

Creo que me lo compré en el
Abacus de Alaquàs.
Hace muchos años conocí la poesía de Alejandra Pizarnik. Seguramente fue con una vieja edición de Losada que teníamos en casa y que perdimos por el camino.

Leerse de sopetón las casi 500 páginas de poemas de Pizarnik es un viaje hacia la muerte de la poeta que a veces se hace asfixiante. Juega con fuego todo el tiempo, uno lo ve claro eso, y hay que respirar el humo mientras se lee. Hasta que finalmente se llega al "no quiero ir/nada más/que hasta el fondo" escrito en tiza en 1972, y ahí sabemos que se acabó todo, porque ya nadie lee a Pizarnik sin saber de qué va la película.


lunes, 1 de junio de 2020

Andrea Vitali: PAROLA DI CADAVERE

Me lo compré en Turín.
Parola di Cadavere es una novela corta del más que prolífico escritor italiano Andrea Vitali.

Es una historia bastante errática, parecería que el autor encontró de qué estaba hablando bastante después de la mitad de las 78 páginas que dura. No leí todavía a César Aira, pero parece que son bastante parecidos.

El autor se burla de sus personajes. En general eso me parece bastante imperdonable. La verdad es que me lo acabé porque estudio italiano.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Lorenza Mazzetti: IL CIELO CADE

Creo que me lo compré en Turín,
de segunda mano,
en una bancarella.
No recuerdo cuánto me costó,
pero no fue mucho.


Il cielo cade es una novela de la escritora y directora italiana Lorenza Mazzetti, fallecida hace unos meses. Forma parte de una serie de novelas, que seguramente acabaré leyendo con ansias, que completan Con rabbiaUccidi il padre e la madreMi può prestare la sua pistola per favore?

La historia está contada en primera persona, bajo el punto de vista de la niña que la protagoniza. Autobiográfica, narra diversos episodios sucedidos en un pueblito de Italia durante la Segunda Guerra Mundial.

Capítulos cortos todo el tiempo, la historia va saltando de anécdota en anécdota, desde los episodios risibles y tiernos de las primeras páginas hasta el desenlace atroz. La empatía que sentimos hacia los personajes está perfectamente llevada de la mano hasta el final, la narradora siempre es hábil en lo que nos muestra de cada uno y cuándo lo hace.

La infancia narrada está atravesada por un tipo de síndrome de Estocolmo muy particular, que la lleva a depender, confiar y amar ciegamente a adultos que no merecen nada de todo eso. En las primeras páginas, el adulto es el Duce; en las últimas, un oficial nazi.

Es una lectura ágil. En uno o dos días este libro se lo acaba.

sábado, 23 de mayo de 2020

Theodor Adorno: SOCIOLOGIA I PSICOLOGIA

Me lo regalaron.



















Este pequeño trabajo de Adorno comienza con esto:

O sea, comienza muy bien. Pero después la verdad es que no sé para dónde va. Mucho ojo puesto en Freud todo el tiempo y poco en lo que parece que va a ser el meollo del asunto. 


sábado, 16 de mayo de 2020

Josep Pla: EL QUADERN GRIS

Juraría que me lo compré en eBay.
Hace algunos años leí, en traducción al castellano, El advenimiento de la República. Recuerdo que no me gustó, y que su ambivalencia moral ante el avance del fascismo me repugnó bastante. Después, intenté leer una novela de Pla, pero en cuanto vi que se trataba de la historia de una familia bien venida a menos se me cayó de las manos.

El quadern gris es un diario que ocupa buena parte de dos años, en plena epidemia de gripe española. Cuenta sus andanzas como estudiante, sus lecturas, sus paseos y sus conversaciones. Puede ser una lectura ardua, sobre todo cuando uno es consciente del enamoramiento que Pla tiene con los adjetivos. Adjetivar es juzgar, y eso lo define al Pla narrador de El quadern gris, y por eso lo convierte en un personaje tan pero tan desagradable. Es imposible empatizar con él, que tiene tan pocas virtudes pero que juzga tanto, y desde las primeras líneas pasa esto.

Este libro lo comencé a leer, con muchísimas expectativas, hace más de cinco años. Aguanté hasta la mitad de sus 700 páginas, y lo retomé hace poco. Y sí, es tal como lo recordaba, hay un montón de pasajes que son un placer de ser leídos con otros que dan ganas de tirarlo por la ventana. Reelaboración constante, se repite como mantra, pero el libro tiene más de un pasaje que debería ser reescrito por repeticiones de palabras, rimas entre éstas, etcétera. En fin.

Tenía hace unos años una versión en castellano que vaya a saber dónde ni cómo había encontrado, pero creo que acabé vendiéndola en eBay o algo así. Llegué a leer alguna página, pero lo dejé, porque lo que realmente me interesaba era leerlo en la lengua original. En fin. Ahora soy una persona más culta. La elección del título, un verdadero acierto.

  

domingo, 26 de abril de 2020

Raymond Carver: POPULAR MECHANICS (aka MINE)

Me lo compré en iberLibro.
Éste también.

La historia, sencilla y previsible: un tipo se va de la casa y quiere llevarse con él al bebé. La mujer quiere impedirlo, forcejean por el bebé y algo horrible sucede. Ole tus cojones morenos, Raymond Carver, por atreverte a escribir algo tan previsible y ponerlo en un cuento, que como todos sabemos no suele sobrevivir a lo previsible.

El título original, prístino: "Mine". El más conocido, que proviene de la editadísima edición del editor de uno de los libros de cuentos que llevaron a Carver a la fama: "Popular Mechanics".

El cuento revisita el juicio de Salomón, es evidente y todo el mundo lo sabe. "Mine" no puede ser más claro al respecto. "Popular Mechanics" no, es sórdido y repulsivo, y alude a ello cuando ya es tarde y nos damos cuenta de la peor manera posible de qué carajo significaba todo eso.

Y sí, a lo mejor "Mine" era un título medio zonzo. Ole por Gordon Lish y sus cojones morenos por cambiarlo. Pero hay que decir también que "Popular Mechanics" es, fundamentalmente, desagradable. Pero en fin, vamos a lo que vamos.

Nos da pistas, Carver, sobre el primer conflicto de la pareja:
1. La mujer está harta del tipo, quiere que se vaya ya de la casa.
2. La mujer le echa en cara que él no se atreve a mirarla a la cara.
3. La mujer ve una foto del bebé y la agarra para que el tipo no se la lleve.

Después de esto, cuando uno parece creer que el tipo simplemente se va a ir —desde luego, es lo que nos parece que cree la mujer—, resulta que el tipo exige ahora llevarse consigo al bebé. La mujer lo enfrenta, aterrorizada, y el tipo no cambia de idea. Forcejean tironeando del bebé con todas sus fuerzas, ninguno cede y, "Mediante ese procedimiento, el inconveniente quedó resuelto".

Complicada tarea, encontrar relaciones de causalidad en las acciones y reacciones de los personajes de Carver. El autor nos pone pistas y trampas, según lo veo yo. Mientras uno lee el cuento, que es bastante corto, no hay tiempo para meditar mucho, sólo para angustiarnos más y más hasta que se acaban las tres páginas. Lo que va a pasarle al bebé va a ser horrible, y eso lo domina todo, que no pase lo que estamos seguro que va a acabar pasando. ¿Y de quién es la culpa?, es la siguiente pregunta que nos hacemos. La mujer pretende que el tipo no se lleve, siquiera, una triste foto del bebé. Tremenda cagada tiene que haber hecho el tipo, nos decimos. Pero también en esta acción hay algo antipático que embadurna a la mujer, porque una triste foto es simplemente eso, una triste foto, y ya parece como demasiado.

Nos cachetea con eso, Carver, con el maldito asunto de la foto. Nos da demasiada información, el cuento se ha acabado y nosotros seguíamos masticándolo, simplemente, y no es hasta bastante después que podemos digerirlo como podemos.

Nos pone en bandeja, Carver, a la mujer como desencadenante de la reacción del tipo. Ella ha ido demasiado lejos y ahora la culpa es de ella, porque el tipo reacciona, pobre animalito, así son los tipos, pero la venenosa fue ella, que no le dejó llevarse la triste foto. ¿Suena de algo?

Nos muestra, también, antes de que eso nos estalle en la cara, que la mujer es tan egoísta como el tipo, aunque esto es imposible saberlo en ese momento.

¿Pero qué es lo que la motiva para no ceder, qué algo más decisivo hay? ¿Hay algo más? ¿El tipo era de verdad tan horrible o es  que la mujer, simplemente, intenta insultarlo de la forma más hiriente que puede? No podemos saberlo.

La acción que los define es la lucha por el bebé. Ahí ya no importa nada más, ninguna motivación, ninguna reacción, ninguna historia pasada en la pareja. Ninguno cede, el bebé sufre una agresión horrible y seguramente muere. El pasado y el futuro de ambos importa, ya, menos que un billete de lotería no premiado.

Ambos son responsables del desenlace, pero siempre nos vamos a preguntar quién es un poquito más culpable. Nuestro ropaje cultural nos impulsa a juzgar peor a la mujer porque claro, "una verdadera madre" esto y lo otro. Así funciona el mundo, y da igual si nuestros sentimientos nos avergüenzan o no.

"Mine" es cristalino al respecto, el tema va de egoísmo y de soluciones salomónicas. Pero hay mucho más para leer ahí adentro, y nosotros somos el texto más importante ahí metido.

jueves, 23 de abril de 2020

Varios autores: LE VOCI DI UN POPOLO. ANTOLOGIA DI POETI VALENZIANI

Me lo compré este año en el
mercadillo solidario de la EOI.
Me costó uno o dos euros,
no me acuerdo.

Le voci di un popolo. Antologia di poeti valenziani es una antología bilingüe valenciano-italiano que recoge de uno a tres poemas de treinta escritores, gente de la que tengo noticia, como Marc Granell o Josep Piera, y otra que menos. Todos nacidos entre 1938 y 1959, según nos comentan en la contratapa.

El título, evidentemente, está tomado de uno de los versos más conocidos de Vicent Andrés Estellés: "Assumiràs la veu d’un poble". Las breves reseñas bioblibliográficas de cada autor, plagiadas sin pudor de los respectivos artículos de Wikipedia.

Mucho solo ante el peligro hay, en Le voci di un popolo. Cuando hay nosotros es derrotado y paisajístico, si es que hay más de dos ahí metido. El autoodio es para hacérselo mirar, entre los valencianos, y no se limita sólo a las cagadas blaveras.


jueves, 16 de abril de 2020

Gene Gnocchi: STATI DI FAMIGLIA

Creo que me lo compré en Italia.
Gene Ghocchi es un tipo muy conocido en Italia, y parece que hace de todo. Stati di famiglia es una novela corta de humor delirante. Un narrador personaje que cuenta, imperturbable como si su idiotez fuera muy profunda, toda una serie de disparates que van acaeciendo.

Hay una familia, hay un crimen, todo el mundo mantiene la compostura. Básicamente.

¿Qué puedo decir cuando el narrador cuenta cosas delirantemente cómicas sin que se le mueva un pelo? Pues no sé, depende. Si lo hace Ambrose Bierce mientras escribe el "Aceite de perro", no puedo más que hacer la ola, prenderle velas a Bierce, pagarle una misa. Es demasiado gracioso cualquier cosa que escriba Bierce haciéndose el gracioso. Pero cuando no es extremadamente gracioso, el narrador idiota me cuesta soportarlo, y cada vez más, ahora que me voy haciendo viejo e intolerante.


viernes, 10 de abril de 2020

Valeria Parrella: PER GRAZIA RICEVUTA

Si no recuerdo mal lo compré
en Turín, de segunda mano.
No era caro, pero
había un frío de cagarse.
Per grazia ricevuta es un libro de cuentos de una escritoria italiana, Valeria Parrella, el segundo de su tipo que publica la autora.

Tensas o rotas relaciones familiares, gente que muere, gente que delinque, sentimientos encontrados o muertos o a lo bestia, y uno se va enterando de las cosas de a poco, comienza todo in media res a lo bestia, y la idea es ir mostrando de a poco la puntita del iceberg, según me parece a mí.

Hasta en la sopa se dice que hay una influencia notable de Carver en los cuentos de Valeria Parrella. Y sí, lo iba notando mientras los leía. De hecho, hay una edición italiana de cuentos de Carver prologados por ella que, cuando se acabe todo esto del coronavirus, seguramente la compraré para que me la envíen desde Italia.

Se lee muy rápido, muy bien Per grazia ricevuta. Para un estudiante intermedio de italiano, como yo, es una lectura óptima. Hay traducción de algunos de estos cuentos al español, en una antología.

 

miércoles, 18 de marzo de 2020

Jeff Kinney: Diary of a Wimpy Kid. Rodrick rules

El librito en inglés lo compré en Iberlibro.
El otro, ni idea.
Hace un tiempito acabamos de leer el primer libro de la serie con mi hija. Ella leía en voz alta en español, yo después en inglés.

Los personajes nos pueden caer bien o mal, eso está claro. Acabé un poco hasta los mismísimos de Greg, la verdad es que no es un personaje que me caiga especialmente bien. ¿Diario de un pringado total? Quizás. Y de un capullo atómico, desde luego. En fin. Digamos que tiene debilidades y debe salir adelante contra viento y marea. Mi hija está encantada con la serie, y no tengo razones objetivas para desanimarla. Lo que sí, como en tantos órdenes de la vida, Diario de Greg me demuestra por enésima vez que una cosa son los inescrutables caminos de la corrección política, y otra bien diferente las iniciativas culturales que funcionan masivamente, llámese Bad Bunny o Jeff Kinney. O sea, los valores que enseña esta serie medio como que no, pero bueno, así son las cosas.

Estos dos los hemos empezado a leer hace unos días. La novela es igual de ágil y simpática que la precedente, y tan a reventar de phrasal verbs como ella. La traducción, por supuesto, tan mojigata como el primer libro de la serie.


domingo, 8 de marzo de 2020

So Much Water So Close To Home

Ando un poco obsesionado con este cuento, por estos días. Leí un par de veces la versión que aparece en How we talk about when we talk about love, la de Beginners y la de Short cuts.

Versiones diferentes, más largas o más cortas, explicitando algo por allí, algo por allá. La historia es de todos conocida: una mujer narra cómo su marido encuentra junto a unos amigotes de pesca y borrachera una mujer muerta en el río, y en vez de avisar a la policía inmediatamente lo hacen después de algunos días, en los que continúan pescando y emborrachándose. 15 minutos de gloria para ellos, y después el mundo sigue andando, aunque la narradora se quiera bajar.

No se sabe si la narradora quiere a su marido, suponemos que sí, pero sí explicita buenas palabras hacia él y sus amigotes. Son tipos responsables en sus trabajos, tienen familias de las que se ocupan.

Cuando estalla el asunto, la narradora debe tomar una decisión ante un hecho que, como suele suceder en Carver, tiene que cambiar su vida. La conducta de su marido le parece inaceptable, seguramente es una gota colmando un vaso, pero no tenemos cómo saberlo. Ella no sabe lo que quiere, pero lo quiere ya. Básicamente, que eso nunca hubiera sucedido, porque las conclusiones a las que llega son del todo inaceptables.

Cuando la narradora se pregunta cómo puede ser que con tanta agua tan cerca de casa su marido haya tenido que irse tan lejos con sus amigotes, es porque ahí está la clave de la única solución que le encuentra al asunto. No hay solución, su marido hizo lo que hizo y es lo que es, y como no aparezca una máquina del tiempo o baje algún dios a solucionar el problema, lo que está hecho está hecho.

¿Qué vendrá después? No se sabe. Finales abiertos por aquí y por allá, dependiendo de la versión que uno lea.

sábado, 1 de febrero de 2020

Releyendo SHORT CUTS, de Raymond Carver

Desesperado estaba por leer estos cuentos en versión original, y al final me hice con un ejemplar de segunda mano a través de ese paraíso del librito usado y barato llamado iberlibro.com.

El primer cuento que leí, cómo no, fue "So Much Water So Close to Home". Ahí me enteré de que había varias versiones de este texto, y que Las Provincias había publicado la versión reducida. Que si el editor había metido mano, que si hay versiones nuevas, que si vamos a vender más libros. A mí, al menos, me los vendieron. En camino están Beginners y  What We Talk About When We Talk About Love, Iberlibro mediante.

Short Cuts es más sencillo de leer que Diary of a Wimpy Kid, para un estudiante intermedio de inglés como yo. El bueno de Jeff Kinney nos tira por la cabeza un festival de phrasal verbs que serán del todo desestructurados y macarras e inteligibles para un nativo, pero arduos para un tipo como yo. El librito de Carver no va por esos caminos. De hecho, me está resultando bastante más inteligible que The Great Gatsby, que se me cae de las manos cada vez que lo agarro, muy a mi pesar.


Los cuentos de Carver nos presentas parejas disfuncionales que se ahogan en vasos de agua. Nos tiran por la cabeza sobredosis de vergüenza de esa que llamamos ajena, y nos pone en los zapatos de gentes que se meten en la casa de vecinos y en problemas, de maridos obsesionados con la imagen de sus esposas, de vendedoras ambulantes de vitaminas hacia las que no podemos sentir sino la más furiosa de las empatías. Es fácil.


¿Qué decir de las dos versiones de "So Much Water So Close to Home"?

En la versión reducida, el protagonista parece que impone su "vos lo que necesitás es un buen polvo" a la narradora, o eso es lo que asumimos. O quizás eso no es lo que pasa, sino que el cuento se acaba ahí porque no hay nada que contar, toda vez que su marido no entiende nada ni cambia de ninguna manera. La narradora, pues, nos ahorra más detalles, nos deja con su "ahí lo tenés, al pelotudo".  En la versión extendida, por su parte, la narradora aparentemente no cede. O quizás sí, porque su última explicitación del horror puede significar "sí", pero también "no", al "vos lo que necesitás es un buen polvo" de su  marido.

En todo caso, una diferencia que se puede hacer es que el último acto inmóvil de un protagonista se reserva al marido, en la versión reducida, y a la mujer en la extendida. El problema no tiene solución, y la incomunicación impone su ley.


Afascinado ando, con los cuentos de Carver.

viernes, 17 de enero de 2020

Releyendo cosas: (Franz Kafka: LA METAMORFOSI; Ernst Hemingway: THE OLD MAN AND THE SEA)

Más que releyendo, escuchando. Cuando conduzco de casa al trabajo y del trabajo a casa, o cuando estoy en el gimnasio. La Metamorfosis, en italiano; El viejo y el mar, primero en italiano y después en inglés. Cosas que se hacen cuando se estudia lenguas en ese lugar maravilloso llamado Escuela Oficial de Idiomas.

Se escuchan en dos horas, más o menos, ambos libros. Supongo que se leen en un par de horas o así, también. Hace años los leí traducidos al español. Creo que el de Hemingway una sola vez, y el de Kafka un par. Estaba pensando también en las novelitas de Exupéry, mientras pensaba en estas dos novelas. Especialmente, en Piloto de guerra. Los tipos saben bien cómo escribir una novela corta a partir de premisas que dan para escribir pocas páginas, quizás un cuento, pero que se alarga hasta superar las 100 páginas. Idas y vueltas del pasado al presente, reflexiones de los protagonistas, digresiones que van viniendo a cuento, esas cosas.

Yo estoy en un momento de mi vida que sueño las cosas mil veces, que las contemplo sabiamente, y eso me sirve a la hora de releer los clásicos. Qué llenos están de simbología y de disparadores de la reflexión, las cosas que escribían estos tipos.

Tengo que volver a leerlos en español, hay cosas que se me escaparon.

Me volvieron loco, por ejemplo, los huéspedes de La Metamorfosis. Me volvió loco también el repetido propósito de no olvidarse de comer del Viejo, esto último que es algo que no se entiende cuando se es joven y la muerte lisa y llana no existe.

¿Tiene un narrador no fiable, La Metamorfosis? Si admitimos que Gregorio Samsa no se convirtió en un insecto sino que se volvió loco, pues seguramente. Y el padre, mamita querida, impiadoso y arrojándole manzanas a su hijo y desgraciándolo con ello, cualquier semejanza con el buen Señor, mera coincidencia.

Me parece que voy a estar escuchando una y otra vez estas dos novelitas durante días o semanas, estas semanas.

domingo, 12 de enero de 2020

Raymond Carver: VIDAS CRUZADAS

Ni idea de cómo me lo traje a casa.
Acabaron cautivándome estos cuentos de Carver. El de los tipos que van a pescar y se encuentran una mujer muerta en el río lo conocía de hace unos años, ya, porque estoy bastante seguro de que vi su adaptación a la gran pantalla. Pero de los otros, creo que ni noticia.

Parece mentira que una empresa dedicada a la producción de papel higiénico haya editado la colección Cine para leer tan estupenda. Cada vez que me cruzo con un ejemplar de ésta, en los rastros y casas de empeño en los que suelo entrar a la búsqueda de libros, acabo comprándolo.

Desde hace un tiempo que vengo escuchando una TED Talk en italiano en la que analizan brevemente el cuento de la mujer asesinada en el río (hay también una grabación en inglés del cuento en sí, si se busca un poco en YouTube). Y bueno, me encontré mi librito entre mis libros, que no recordaba que lo tenía, y me lo leí. Desesperado estoy por leerlos en versión original, que espero me llegue en unos días.

Los cuentos de Carver que he leído son pinceladas impiadosas de la vida de gente que podrá despertar más o menos respeto en nosotros, pero que está al límite y sufre. Gente de clase media o baja, generalmente, en el momento de sus vidas en que todo cambia, y que ese cambio los puede hacer mejores, peores o, simplemente, hacerlos mierda. Gente que sabe hacer limonada con los limones que recibe, o que no sabe, o que no le importa.

Y no se puede pontificar mucho sobre los cuentos de Carver, porque lo que hacen sus personajes te lo lanzan a la cara, y hacé vos el trabajo de entender por qué lo hacen. Pero no vengás a decir que tenés clarito todas sus motivaciones, porque no hay bola de cristal en esto.

Yo soy bastante talibán de las dos historias de Piglia y todo eso, de que los cuentos son máquinas de relojería, de que tienen que ganar por nockaut. Carver no es así, no es ni Quiroga, ni Borges, ni Cortázar. Es muy fácil escribir fantochadas si uno se olvida de que tiene que haber dos historias y, desde luego, lo de Carver no es ninguna fantochada. Y su fama no es debida, solamente, a que es un gringo, como me pareció mientras leía el primer cuento del librito. Carver me ha dejado bastante loquito por seguir leyendo sus cuentos. Del primero al último.


jueves, 2 de enero de 2020

Gaspar Jaén: DEL TEMPS PRESENT

Un euro me costó.
Del temps present es un poemario de Gaspar Jaén, un escritor del que todavía no había leído nada, publicado por Bromera en 1998. Es el trabajo ganador del Premi de poesia Vicent Andrés Estellés, de Burjassot, del año anterior.

Gaspar Jaén es un arquitecto nacido en Elche, un tipo que tiene, ya, mucha obra poética y mucho premio a sus espaldas.

A mí, si me preguntan, me cuesta decirle que no a un libro de poesía en catalán que me encuentre, de segunda mano, en cualquier rastro o casa de empeños de los tantos que visito cada año. Éste, en concreto, me lo encontré en un mercadillo solidario de la EOI, y tampoco pude decirle que no.

Yo ando medio obsesionado, últimamente, con el concepto de contemporaneidad, por cosas que voy leyendo y escribiendo estos meses, y este librito me vino bastante bien para seguir dándole vueltas al asunto. Empieza, además, con una cita que no conocía de Octavio Paz, de cuando recibía el Premio Nobel, que me parece que tiene bastantes puntos en contacto con cosas que dice Agamben.

Este poemario está dividido en dos partes, Llibre primer y Llibre segon. No es reconcentrado ni críptico, su estilo, bastante diáfano en realidad, y no hay fuegos de artificio por ningún lado. No hay búsqueda de frases para subrayar ni metáforas impactantes, ni nada de eso. El pasado está permanentemente evocado en el poemario, a veces de forma nostálgica, otras como recuento de situaciones desperdiciadas o sin valor. El autor se asume viejo.

¿A qué se parece, Del temps present? Ni idea. Acaba bastante desencantado, pero nada posmo. No hay ningún "si te gusta X, te va a gustar Del temps present" con el que pueda cerrar este comentario. Lo siento.


miércoles, 1 de enero de 2020

Jean-Paul Sartre: A PUERTA CERRADA

Acabo de leer o releer, no me acuerdo bien, una obrita de teatro de Sartre en un acto, A puerta cerrada. Hace un tiempo vi una adaptación cinematográfica francesa, la única que vi, si no recuerdo mal.

Todavía no me le animé a El ser y la nada, no sé si alguna vez lo haré, pero ya hay varios libros suyos que me metí entre pecho y espalda. Este texto se lee en un suspiro, menos de media hora, y la obra de teatro durará una hora o así. Teatro por horas a la francesa, como quien dice.

Los protagonistas, dos mujeres y un hombre horribles, están muertos y en el infierno, que parece ser un hotel. Se necesitan mutuamente, pero cada uno es la kryptonita de los otros dos. Y, como ya están muertos, no hay nada que puedan hacer que pueda cambiarlo, se me antoja, porque su carácter ya está forjado de una vez y para siempre. Ya no están arrojados al futuro y todo eso, sólo les queda el presente invariable.

¿Hay info dump en la obra de Sartre? Quizás sí, quizás no, quizás dependa de qué tan bien hagan su trabajo director y actores. ¿Son una "intrusión del autor"? Si nos ponemos sartreanamente impiadosos, o impiadosamente sartreanos, que viene a ser lo mismo porque lo mismo es, pues seguramente. Los personajes nos explican y se explican de todo, todo el tiempo, y sólo la pericia actoral o del director, me parece a mí, puede disimularlo. Pero qué se puede esperar de las pretenciosas puestas en escena de lo que es muy importante. Que le pregunten a Robert Bresson, que no me deja mentir.