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jueves, 16 de julio de 2020

Carmen Alba Pastor (coord.): Diseño Universal para el Aprendizaje: Educación para todos y prácticas de Enseñanza Inclusivas

No me lo compré, lo leí en Amazon.
Escuché hablar de este libro, Diseño Universal para el Aprendizaje: Educación para todos y prácticas de Enseñanza Inclusivas, en un Claustro, hace unos días. Cuesta no menos de 16 euros allí donde lo busques, pero hay posibilidad de leerlo gratis con Kindle Unlimited, y así fue que lo leí.

El DUA pretende ser una forma de diseñar el currículum escolar cuya principal característica sería que, desde el vamos, habría que incluir a todos y todas en él, nada de curvas de Gauss ni de milongas.

¿Por qué hay tanta gente extasiada con lo que sale de los EEUU, a nivel pedagógico? Ni idea. Yo no soy un experto en esos menesteres, pero los yanquis no parecen, a priori, los adaladides de la educación inclusiva.

Según los autores, y basado en lo que viene a ser la neurociencia, cuando se aprende hay tres redes neuronales que se activan, juntas o por separado: la del reconocimiento, la de las estrategias y la afectiva. Si se activan estas redes, enseñar y aprender se vuelve más fácil. A mí, según he leído en algún manual de Retórica, me parece que ya esto lo tenían claro los oradores. Pero no tenían a la neurociencia de su lado, por supuesto.

No me gustó que no estuviera clara la ligazón de dependencia entre la práctica en el aula y la Administración. O sea, miremos los currículos que bajan desde la Administración, son mamotretos bestiales, inabarcables, fríos, antipedagógicos, pretenciosos, ridículos, delirantes, imposibles y, además, de obligado cumplimiento, que para eso son una ley primero y decretos después. Tampoco dice nada acerca de que la meritocracia son los padres. O sea, es un manual cuyo currículum oculto más obvio es que todo aquello que sucede en el aula es pura y exclusiva responsabilidad del docente que hay en ella, porque el contexto no existe. Y si eso que sucede es algo malo, pues las típicas frasecitas despreciativas que los autores de este tipo de obras suelen escribir desde su atalaya académica, a buen resguardo de la escuela.

Supongo que todos hemos ido, alguna vez, a una charla o presentación de una empresa de ventas, piramidal o no. Parece un rito de iniciación. Vas, te convencen de que ganarás muchísimo dinero, te lo creés o no te lo creés, pero lo importante es que quedes convencido de que si no has ganado muchísimo dinero la culpa es tuya. Ya Raymond Carver se ocupaba de eso. Con el DUA lo que hay que hacer es convencerse de que todo el alumnado de una clase, desde quien podría explicarte a vos los ejercicios de matemáticas o toca un instrumento mejor que vos hasta aquellos que aprenden las vocales una y otra vez, porque al día siguiente se les olvidan, pueden aprender exactamente lo mismo. Y si no aprenden lo mismo la culpa es tuya, porque sos un mal maestro y peor persona. Pero el futuro es tuyo, si aplicás el DUA el futuro es tuyo, porque la utopía no es tal, y no deberías aspirar a otra cosa que ser realista y pedir lo imposible si querés seguir pudiendo mirarte al espejo por las mañanas.

Hay cosas interesantes que muestran los autores, en las primeras páginas. Por ejemplo, cuando habla de la Arquitectura, es muy interesante la forma en que, cuando se diseña pensando en todo el mundo, resulta que la utilidad de eso diseñado se expande, y la gente le encuentra nuevas utilidades. Cosas como que, si se emite una película con subtítulos para sordos, resulta que no es ésa la única utilidad a ese diseño inclusivo desde el principio, porque habrá mucha más gente que los aprovechará (por ejemplo, quienes están estudiando un idioma, quienes quieren ver la tele sin molestar a alguien que duerme, etc.). O que las rampas, pensadas para quienes sufren dificultades en su movilidad, resultan ser utilizadas también por quien lleva un carrito de bebé, una carga pesada de cualquier tipo, etc. Es decir que pensar en todo el mundo desde el principio compensa, los beneficios se ramifican exponencialmente. Y que somos iguales en nuestras diferencias.

Es interesante y útil el hincapié que hace en el hecho de que siempre hay que pensar en las mil formas que existen de aprender los contenidos, primero, y demostrar que se los han adquirido después. La importancia de la flexibilidad. Puede ser una trampa, si no se lo hace seriamente, pero es fundamental. Por supuesto los talibanes de la cultura del esfuerzo se agarran la cabeza con esta forma de trabajar, pero si se tiene claro de por qué se hace lo que se hace, tiene sentido.

En fin. Otro libro de Educación que me he metido entre pecho y espalda. Aquí se le puede pegar un buen vistazo a este tema.

Tomado del PDF.

Muy útil a la hora de programar.






viernes, 1 de noviembre de 2019

Joan Enric Pellicer: GUIA ESSENCIAL DE LA LLENGUA

Bastante barato me salió. Usado, claro está.
Hace un tiempo me encontré en una casa de empeños de València dos pequeños ejemplares de preparación de pruebas de catalán editados por Adonay: éste que me ocupa, y uno de locuciones (que apenas he hojeado). Como estaba preparando el C2 de valenciano de la JQCV, me los compré (en honor a la verdad, aunque no hubiera estado haciéndolo también los hubiera comprado).

La Guia essencial de la llengua está plagado de cosas como:


Y sí. Erratas de las que hacen sangrar los ojos. Un texto editado por la Universitat de València, por filólogos y para estudiantes de lengua. Aquí se acabó la reseña, obviamente.

domingo, 24 de junio de 2018

VV AA: Del proyecto educativo a la programación de aula

Este manual se lee, bien leído, con pósits y subrayados, en un par de días de lectura metódica y relativamente larga. Vale la pena. Ha sido escrito a fines del siglo XX, pero la normativa en lo que respecta a estas cosas tanto no ha cambiado y, si uno está más o menos en el tema, puede extrapolar de forma bastante accesible lo que ha quedado desactualizado.

El tema, interesante y necesario: cómo encaja lo que uno, como docente, tiene pensado hacer funcionar en su clase, con el PEC (Proyecto Educativo de Centro) de la institución educativa en la que uno trabaja.

El manual está pensado para el sistema educativo español, pero todo es extrapolable. Aparte, como suele pasar en este tipo de manuales pensados como manuales de supervivencia, le pega un buen repaso general a los fundamentos de la práctica docente, y eso nunca sobra.

¿Qué es el PEC? Básicamente, es el documento del centro en el que se recoge qué, cómo, cuándo, dónde y por qué del Centro. O sea.

domingo, 10 de junio de 2018

VV. AA.: Eufonia 17. El currículum oculto en educación musical

Me lo compré en Todocolección.
Después de cavilar unos días, al final, me compré el ejemplar 17 de la revista Eufonía, dedicado al currículum oculto en educación musical. No todo en la vida del opositor es leer Temario y leer legislación, estas cosas dan juego. Aparte, el tema me interesa.

Rebuscando en equipo editorial y firmas de los artículos, dos firmas rutilantes: Judith Akoschky y Silvia Malbrán. Ojo al piojo, entonces.

Entre los artículos, calidades dispares. Hay algunos que parece que sus autores jamás se preocuparon en investigar en nada que no sea su sentido común qué es eso a lo que dizque llaman currículum oculto —artículos sobre educación musical tocados de oído, vaya—, y otros mucho más reflexivos, informados y comprometidos. A estos últimos, seguramente, los acabaré leyendo varias veces.

domingo, 18 de febrero de 2018

VV.AA: Cuerpo de Maestros. Educación Musical. Temario

Quizás lo compré directamente a la editorial Mad.
Quizás lo compré en Casa del Libro. O vaya uno a saber.
Lo que sí sé es que me costó un huevo.
A mi manera, quiero bastante a este libro, a este manual. No puedo decir "a mi muy especial manera", porque mi amor se nutre del viejo te amo, te odio, dame más que guía tantas de nuestras decisiones.

Este temario es de los pocos libros que tengo subrayados y anotados del principio al final, a lo largo de sus más de 700 páginas. A pesar de que nunca he sido consecuente con mi propósito de leerme un tema al día (desde) ahora y (hasta) en la hora de mi muerte (o de aprobar con plaza la oposición, lo que suceda antes), lo cierto es que ya lo leí más de una y más de dos veces.

Yo miro mi Temario, lo observo, le cuento las manchas de café, las páginas pegadas con cinta adhesiva y de prisa (ya que salía tan caro podría haber sido encuadernado con hilo, en vez de con pegamento y arreando...), las arrugas, roces y roturas, y me hace acordar al tremendo y trajinadísimo diccionario ¿Oxford? que un muchacho (que "conocí" viendo un documental) usaba para preparar sus participaciones en los concursos de deletreo a los que los anglófonos son tan aficionados. Y muchas veces es bueno leer y releer mi Temario, porque se me olvidan cosas que me las refresca, y vuelvo a reflexionar y a encajar piezas.

Es bastante evidente que mi Temario fue escrito muy, muy rápido. Muy de prisa, o sea. Eso se nota aquí y allá, en frases que no están todo lo bien que podrían estar, en repeticiones de cosas que no hace falta repetirlas, en algunos tópicos apelados como si de salvavidas se tratara, en citas bibliográficas a la que te criaste. Pero qué paliza inalcanzable parir semejante tocho. Ya sé que hay gente que si se le da por escribir setecientas páginas le sale un Ulysses, es claro, pero mis respetos.

Obviamente, a la LOMCE ni está, ni se la espera en mi Temario de 2010. Ni qué hablar del decreto de Currículo de la Comunitat Valenciana ni el resto del entramado legal pedagógico de la terreta. Es un contratiempo, pero me obliga a leer con las antenas paradas.

Ahora salieron versiones adaptadas a la nueva normativa. Es lo que hay.

domingo, 29 de octubre de 2017

Herbert Marcuse: CULTURA Y SOCIEDAD

Lo compré en un rastro,
en una casa de empeños
o en la París-Valencia.
La realidad es que de
un tiempo a esta parte
suelo cruzarme con ejemplares
de esta edición porteña
allí donde voy. Es de esas épocas en
que en la Argentina
se editaba uno o dos años
después de la publicación original
las traducciones de obras
como las de este
tipo, Sartre, etc.

Se ve que los ejemplares de
Sur estuvieron guardados
en algún depósito alguna que
otra década, y que
alguien en algún momento
decidió volver a
hacerlos circular.














Siempre vuelvo a Cultura y Sociedad, de Herbert Marcuse. A uno de los ensayos que lo conforman, en realidad: "Acerca del carácter afirmativo de la cultura". Lo tengo asediado de pósits y de subrayados en lápices de tres colores. Me sirve para reflexionar críticamente sobre Educación, para pelear dignamente algunos rounds contra el Goliat que nos han lanzado al cuello desde la Administración, ese general de la CEOE que nos PISA. Me refiero a las omnipresentes Competencias.

¿Por qué lo tengo tan trajinado a mi Cultura y Sociedad? Primero y principal, porque mi acuífera memoria necesita que le señalen todo con el dedo todo el tiempo. Segundo, porque cuando Marcuse me explica que vivimos en una sociedad en la que "no interesa que el hombre viva su vida, lo que importa es que la viva tan bien como sea posible", que hay que "injertar la felicidad cultural en la desgracia", que "esta felicidad no puede violar las leyes de lo existente", porque "la libertad del alma ha sido utilizada para disculpar la miseria, el martirio y la servidumbre del cuerpo", yo sé que me está hablando de nuestro tiempo y que, junto a todo lo demás, puedo hacerlo funcionar a la hora de pensar la Educación.

Es llamativo que los gurúes de las Competencias (con Marina como su más conspicuo troyano) exigan siempre a los docentes y a los sistemas educativos que formen al alumnado para ser capaces de adaptarse a como dé lugar a un mundo que cambiará constantemente, incomprensiblemente, pero asumiendo que esos cambios siempre serán de afuera para adentro, es decir, que nunca los verán a nuestros alumnos y alumnas como protagonistas de ese cambio. Porque ellos no puede ni debe cambiar nada. Sólo adaptarse, ser competente/competir, o morir. Su "felicidad no puede violar las leyes del orden existente", tiene que ser un "individuo [que] ha aprendido a plantearse, ante todo, las exigencias a sí mismo", "[encontrar] su felicidad en lo existente".

Porque lo que no hay que olvidar es que "el carácter inofensivo de la felicidad crea su propia negación".

Podría y debería seguir, pero aquí lo dejo. Unas 40 páginas dura el capítulo que más me interesa. Ésta no es la mejor reseña, pero es una reseña. Leerlo directamente a Marcuse, en este caso, cuesta un poco más de media hora.

sábado, 7 de octubre de 2017

Juan Estarellas: PREPARACIÓN Y EVALUACIÓN DE OBJETIVOS PARA LA ENSEÑANZA

¿Dónde lo conseguí?
Cada tanto me gusta leer o releer este tipo de manuales, me sirven para refrescar conceptos básicos en Educación, para focalizar la reflexión en determinadas cosas importantes, para evitar el naufragio en esas tormentas semánticas perfectas a las que suele ser tan afecta la Administración, en cuya formación le cambian el nombre a todo para, desprofesionalizándonos en el interín, pillines, obligarnos a los docentes a volver a aprender a hablar, como si fuéramos niños de pecho, cada una siempre reducida cantidad de años.

Esas tormentas semánticas perfectas suelen ser tan perfectas, a veces, que incluso la misma Administración se confunde a sí misma cuando publica documentos en los que, supuestamente, intenta echar agua clara, clarísima, al asunto. El Document Pont de la anterior Conselleria pepera en el País Valenciano es un ejemplo enternecedor de ello.

¿Quién será Juan Estarellas? Ni idea. Parece que fue docente en la Florida Atlantic University, y escribió bastantes libros sobre lingüística y demás.

A mí me gusta leer este tipo de libritos porque suelo encontrarme cosas como ésta:
que, a mí, me refrescan la memoria. No es que sean la panacea, claro, no es que sienta que no ha pasado nada desde 1971, pero a veces el lenguaje llano te recuerda que el pan es pan, y el vino es vino.

El libro de Estarellas está estructurado en secciones apocopadas por un par de preguntas que, fieles al estilo conductista, te llevan a páginas en las que te refuerzan positivamente si has acertado, o te refuerzan negativamente si la has cagado. Y las delectadas broncas que te echa Estarellas van in crescendo...


hasta llegar a un cierto tipo de paroxismo.


O sea, es mejor tenerlo lejos al profe Estarellas cuando se dicen burradas.

Y no te pienses que cuando has acertado las cosas van mejor. No es que te tenga mucha confianza, precisamente...:

Y sí, podría perfectamente estar escribiendo artículos dominicales en El País el profesor Estarellas, ¿verdad?

sábado, 2 de septiembre de 2017

Jurjo Torres: EL CURRICULUM OCULTO

Lo compré en una librería.
El curriculum oculto, de Jurjo Torres (catedrático de la Universidad de A Coruña), es un manual que explica, en algo más de 200 páginas, este concepto que viene dando vueltas en el mundo educativo desde hace algunas décadas.

¿Qué es el curriculum oculto? Pongamos algún ejemplo: cuando en un librito escolar las ilustraciones muestran a hombres trabajando o fumando en la sala mientras leen el diario, mientras que las mujeres son representadas cocinando, limpiando la casa o cuidando a los chicos, hay curriculum oculto. Y sí, antes se hacía más a lo bestia. Pero ahora también se hace.

Una de las claves de la efectividad del curriculum oculto es su naturaleza inexplicitada, muchas veces inconciente. Es decir, no hace falta que el autor del manual, el ilustrador o el editor hubieran tomado la decisión meditada e intencional de poner sólo a los tipos en situaciones de poder y actuación, son "cosas que pasan", y que al mismo tiempo refuerzan, reproducen las relaciones de dominación existentes.

El manual de Jurjo Torres se compone de una Introducción, nueve capítulos y la Bibliografía. Está dirigido, básicamente, a profesionales y estudiantes del ámbito educativo, pero su lenguaje es llano y comprensible, aunque no por ello abandona ni mucho menos el sustento bibliográfico de sus afirmaciones o la precisión de cada concepto. Como debe ser, en mi opinión.

En estos tiempos en que hay tantas figuras conspicuas en el mundo educativo para quienes la Educación puede entenderse con la lógica de la guerra, la de la venta y la publicidad o la de un genocidio pero en plan simpático, lindo, es bueno tener presente que en las instituciones educativas también se desarrolla la pugna por el poder, y que los marcos teóricos de los Bourdieu o de la filosofía crítica también pueden ponerse en funcionamiento cuando se entra a una clase.

domingo, 12 de marzo de 2017

Angelo Nobile: LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

¿Lo compré en un rastro
o en una casa de empeños?
Estoy bastante seguro de
que fue en el rastro de al
lado del Museo de Bellas Artes
de Valencia,
pero andá a saber...




Me ponía a leer versiones no adaptadas, o apenas, de clásicos infantiles y juveniles, y los personajes hacían cosas horribles con las que no podía estar de acuerdo. Y, muchas veces, no me reconciliaba con ellos, ni siquiera, a pesar de los muchos y buenos esfuerzos en pro de la reconciliación de conflictos que los autores acometían. Y a lo mejor me peleaba también con el autor.

O sea, si a Hansel y Gretel los padres los largaban en el bosque para que se murieran, era ni más ni menos que lo que había, porque así lo habían inventado. Y que no me la contaran diferente, y vaya si recuerdo la indignación que sentí la primera vez que descubrí que me habían edulcorado una historia.

Leer cosas horribles me dejaba bocabadado, pero reflexionando. Las Caperucitas que se llevaban el Lobo al zoo, pongamos por caso, me producían urticaria neuronal, me llenaban el cerebro de caries y el corazón de odio. O sea, había también reflexión, no puedo negarlo, pero no sentía que sirviera de mucho.

Básicamente, me servía para confirmar que no se puede comparar un boli Bic azul con un boli Bic azul.

Que no todo es blanco o negro sino que hay grises lo aprendía leyendo salvajados. Que la cadaunada propone y la propia circunstancia dispone. Que no me valía de nada que me lo dieran todo masticadito (y que el paso del tiempo es una forma como cualquier otra de que se le salga a uno el tiro por la culata: lo que alguna vez había estado masticado volvía a exigir una buena dentadura para poder pasarlo. Y me refiero a las enseñanzas morales bien armaditas que se desmontan solas leyéndolas algún siglo después [Umberto Eco lo explica en Lector in fabula {el libro no está más bueno que la peli porque, sin limitarse a y sin que sea razón suficiente, todavía no hicieron la peli}]).

***

Jamás le creí a Antoine de Saint-Exupéry, por ejemplo, que el Principito había vuelto a su asteroide después de que la serpiente lo mordiera. Jamás acabé de creerme que Martín Fierro fuera, en el fondo, un tipo al que hubiera que perdonarle su crimen más atroz. Nunca me pareció el padre de Hansel y Gretel menos culpable que la madrastra del abandono de aquéllos, se pusieran los hermanos Grimm como se pusieran. 

Etcétera tres veces.

Angelo Nobile, aunque me ayuda a sistematizar el asunto, tampoco es que me da claves para posicionamientos nuevos ante el ídem. Todo lo más, y parece bastante obvio que cuando afirma sobre esta cuestión lo guían la prudencia y la profilaxis emocional más que criterios científicos probados experimentalmente (con toda la complicación del caso, que no es poca), me recuerda que, en lo que atañe al cuento de hadas (pero que puede extrapolarse, según lo veo yo), la mediación del adulto, la lectura grupal y el cuentacuentos (que no lo llama así) son las mejores opciones para que los niños puedan enfrentarse a sus oscuras complejidades.

Y sobre el papel de la figura femenina poco aporta. Entre otras cosas, porque interfiere su pluma su evidente fastidio ante (y estas comillas son del autor, que cita a otro con el que está algo de acuerdo), los "catastróficos comandos feministas". Unos comandos a quienes juzga "poco generosos" en su "punto de vista beligerante", además de, básicamente, miopes. Y censores.

En fin. Es cierto que la simple adaptación con la escoba no creo que sea la mejor opción para que el odio y la dominación no se esparza de la mano de Caperucitas, Cenicientas y Bellas Durmientes, y que siempre se corre el riesgo de caer en lo políticamente correcto, pero también es fácil el asunto si uno es un tipo, que no una mina, y la mierda no lo salpica.

Pero el pasado no es algo que se pueda modificar, lo deseable sería que las obras artísticas de hoy no esparcieran el mismo veneno (¡hola, Rey León...!). Lo cual tampoco es sencillo, la piedra espera su nuevo encuentro con nosotros. Y es paciente.

***

Esta cosa de reseña no tiene nada. Es una especie de "a propósito de...".

O una reseñibola. Eso sí que es. Sobradamente.