| Lo compré nuevo, me lo enviaron desde Brasil. |
Água viva toma su título, parece ser, de un pasaje de los evangelios. Es lo que afirma Eucanaã Ferraz en el posfacio. No es una novela, es una epístola. Una carta a Dios, según me parece. A un Dios que niega y al que habla como a una expareja, al que enfrenta, al que ruega. También niega la palabra, y si al principio era el verbo, la búsqueda de todo lo que el silencio puede dar es también negar a Dios.
Yo veo mucho Nietzsche en Água viva, toda vez que la autora niega la posibilidad misma de la comunicación mientras gasta sus mejores energías en ella. Bella prosa, y seguramente adelantada a lo que vino después, y me refiero a la literatura postmoderna o la poesía del silencio.
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