sábado, 10 de junio de 2017

Entonces, ¿había leído EL EXTRANJERO?

El otro día me presenté aptamente a la prueba de certificación del A2 de inglés en la EOI de Valencia. Y me dije que si en la prueba de francés me piden el mismo tipo de cosas y de la misma manera, bien podría poner en valor mis cinco años de francés cursados en la Argentina durante mi paso por la enseñanza secundaria y que, ahora mismo, no me sirven para nada ni me los reconoce nadie. Y, quién sabe, si me animo hasta puedo meterle pata y meterme entre pecho y espalda un par de añitos de francés en la EOI, avec deux couilles.

Entonces, imbuido en el espíritu de la fiebre de la certificación, me puse que me hallé a leer y escuchar cosas en francés, y me encontré con un audiolibro primorosamente leído y subtitulado casi perfectamente sincronizadamente: L'Étranger, que hasta hace unas horas podía haber jurado que ya había leído hace un par de décadas, en una versión traducida al castellano.

Pero no me acuerdo de NADA de lo que me están contando. De NADA. Absolutamente de NADA. La novela que estoy leyendo y escuchando no tiene absolutamente NADA que ver con lo que yo pensaba que me acordaba. ¿Qué habré leído, entonces? ¿Leí verdaderamente El extranjero hace un par de décadas, o leí otra cosa y se me formó un recuerdo falso que te la voglio dire?

¿Cómo puede ser que yo haya leído El extranjero y que el vecino tratando de bastardo y de carroña a su pobre perro me haya tomado tan de sorpresa? ¿eh? ¿vamos a ver? ¿eh? Imposible.

Porque no creo yo que lo que verdaderamente pasó fue que leí La peste y se me mezcló todo adentro de la sabiola. En fin, estoy casi seguro de que también leí La peste. Y hace dos décadas, sí. Pero ahora lo dudo.

Sólo sé que no sé nada, y es un alivio.

sábado, 3 de junio de 2017

Leyendo OBRA ABIERTA, de Umberto Eco

Hace unos días encontré en una casa de empeños un ejemplar de Obra abierta, de Umberto Eco. Me costó 50 centavos. Bastante desesperadito estaba por leerlo, últimamente, y el hallazgo fue un ídem.

En estos días estoy releyendo, también, algunas partes de Lector in fabula. Pero ahora en italiano. Me compré el librito a un precio ridículo, aunque no tanto, en Todocolección. La verdad es que las cosas de Eco siempre se me repiten en la cabeza. Como un eco. En fin: pero en fin, a lo que iba. No creo que lea entera Obra abierta, no de un tirón al menos, pero sí iré leyendo lo que me vaya interesando. Y en eso estaba, ocupándome de mis cosas sobre las páginas de Eco, cuando me crucé con esto:





Qué clarito lo decía el italiano cuando quería, ¿no? Y quién lo hubiera dicho de un italiano, ¿no?

Pero hay un par de cosas que aclarar, aunque no debería hacer falta: mi párrafo subrayado a dos colores en la página 131 debería ser una maldita perogrullada para cualquiera que se preciara de tener algún tipo de relación con la lengua; ese relacionado con la lengua, si ignora esta perogrollada, no sólo no es inocente, sino que es un cínico. Y, seguramente, un reaccionario.

¿Qué es el lenguaje inclusivo, el no sexista, sino "expresiones que se oponen a las costumbres gramaticales o sintácticas y que precisamente por ello nos sacuden y nos comunican algo nuevo"? ¿Qué son, por ejemplo, los "nosotros y nosotras" sino (bastardillas del original) "ciertos elementos particulares de desorden [que] aumentan la información de un mensaje"?

Yo tengo en casa una Nueva gramática básica de la lengua española, la de la RAE, que dice esto:

Y, de forma bastante sibilina, esto también:




Linda decimononicada positivista le tiran por la cabeza a uno, ¿verdad? El desdoblamiento es "innecesario" y aquí paz y después gloria. Y lo que yo me pregunto es: si tan "innecesario" es el desdoblamiento, ¿por qué justamente sus más efervescentes detractores parecen obsesionadicos perdidos con su uso? ¿Alguien puede negar que a tipos como Pérez-Reverte, por ejemplo, el desdoblamiento de género se le repite más que el ajo?

A los P-R, a los Javier Marías y a demás prohombres de la misma calaña les fas-ci-na usar desdoblamientos en mitad de sus coprolalias. Y tanto que les fascinan, que son perfectamente conscientes del enorme, contundente valor expresivo que tienen. Y por eso los usan, aunque hayan decidido usar ese superpoder para el mal en vez de para el bien. ¿Que usar desdoblamientos de forma insultante es como la pescadilla que se muerde la cola, porque es reconocer que el recurso es cualquier cosa menos "innecesario"? Se las suda de mil y una formas, la sartén por el mango la llevan ellos, nadie puede ni soñar pugnar contra ellos el sentido de las palabras. Son los putos amos, y lo saben.

Nos adoctrinan y los diarios dicen que llueve. Los machos alfas y sus correveidiles nos adoctrinan con su propia "ideología de género", ésta mucho más real y poderosa fácticamente que cualquier cuadernillo editado por una Concejalía de la Mujer, y la prensa sigue anunciando lluvia. Pero la culpa es tooooooda nuestra, por supuesto.