sábado, 8 de septiembre de 2018

Leonardo Sciascia: IL GIORNO DELLA CIVETTA

Me lo compré en
una de las librerías cercanas a la EOI de València.
Dos añitos de italiano en la EOI de València, A2 recién y satisfactoriamente certificado, y a meterme entre pecho y espalda esta novela de Sciascia, la segunda en mi suya haber, o sea.

"Il primo e il più grande fra i romanzi che raccontano la mafia" me cuenta la contratapa, y yo suelo juzgar los libros por su contraportada. Me lo compré hace un tiempo, pues.

Muchas frases y humoradas aquí y allá que me gustaron, todo hay que decirlo. Cosas como "il grumo di sonno, di preoccupazione e di barba che era la sua faccia si sciolse in un sorriso de trionfo" para qué, me gusta leerlas. El narrador suele ser furiosamente omnisciente en todo lo que atañe a intencionalidades y sentimientos de sus personajes, pero no suelta prenda de todo salvo cuando le interesa. Sciacia parece empecinado a ser un escritor de esos que levantan acta de su tiempo, y por eso su medida omnisciencia, su pintura amplia de los claroscuros en el alma de sus personajes. El escritor quiere contar la mafia a partir de las indagaciones de un uniformado a partir del asesinato de un tipo. Todo enrevesado. Y la derecha italiana de la época retratada en la novela, como la que sufro dentro de las propias fronteras: filofascistas (y neofascistas, que tanto monta, monta tanto). Como peperos y falangitos, por si hacía falta aclarar.

Me costó mucho acabar este libro. El vocabulario me resultó arduo, e iba perdiendo el hilo todo el tiempo. El humor que gastan los escritores contemporáneos italianos vale la pena, eso sí.

martes, 14 de agosto de 2018

¿Leyendo EL GÉNERO EN DISPUTA, de Judith Butler?

Lo tengo en la mesita de luz desde hace unas semanas. Cada vez que lo veo, me acuerdo lo que me costó leerlo hasta la mitad hace unos años, lo duro que fue aceptar que no me enteraba de nada de lo que estaba leyendo, y me entran unas ganas obscenas de ver videos de gatitos de gym idiots o de un señor que rompe huevos con la mano izquierda.
Después me acuerdo que éste, el mío, no aquél, el que había retirado de la biblioteca, me costó 15 euros en Casa del Libro, y se me pasa.
Hoy lo estuve hojeando...